Juan 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1Al principio ya existía la Palabra y la Palabra se dirigía a Dios, y la Palabra era Dios.
2Ésta al principio se dirigía a Dios.
3Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe.
4En ella había vida, y la vida era la luz de los hombres;
5la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
6Hubo un hombre enviado por Dios, llamado Juan,
7que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él.
8No era él la luz, sino un testigo de la luz.
9La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo.
10En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció.
11Vino a los suyos, y los suyos no la acogieron.
12Pero a los que la acogieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios:
13quienes no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del varón, sino de Dios.
14La Palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros. Y nosotros contemplamos su gloria, gloria como de Hijo único del Padre, lleno de lealtad y fidelidad.
15Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo.
16De su plenitud hemos recibido todos: una lealtad que responda a su lealtad.
17Pues la ley se promulgó por medio de Moisés, la lealtad y la fidelidad se realizaron por Jesucristo.
18Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba al lado del Padre, lo ha explicado.
19Éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos [le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle quién era.
20Él confesó y no negó; confesó que no era el Mesías.
21Le preguntaron: Entonces, ¿eres Elías? Respondió: No lo soy. ¿Eres el profeta? Respondió: No.
22Le dijeron: ¿Quién eres? Tenemos que llevar una respuesta a quienes nos enviaron; ¿qué dices de ti?
23Respondió: Yo soy la voz del que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor, según dice el profeta Isaías.
24Algunos de los enviados que eran fariseos
25le dijeron: Si no eres el Mesías ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas?
26Juan les respondió: Yo bautizo con agua. Entre vosotros está uno que no conocéis,
27que viene detrás de mí; y [yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.
28Esto sucedía en Betania, junto al Jordán, donde Juan bautizaba.
29Al día siguiente Juan vio acercarse a Jesús y dijo: Ahí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30De él yo dije: Detrás de mí viene un varón que es más importante que yo, porque existía antes que yo.
31Aunque yo no lo conocía, vine a bautizar con agua para que se manifestase a Israel.
32Juan dio este testimonio: Contemplé al Espíritu, que bajaba del cielo como una paloma y se posaba sobre él.
33Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar me había dicho: Aquél sobre el que veas bajar y posarse el Espíritu es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.
34Yo lo he visto y atestiguo que él es el Hijo de Dios.
35Al día siguiente estaba Juan con dos de sus discípulos.
36Viendo pasar a Jesús, dijo: Ahí está el Cordero de Dios.
37Los discípulos, al oírlo hablar así siguieron a Jesús.
38Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Respondieron: Rabí --que significa maestro--, ¿dónde vives?
39Les dijo: Venid y ved. Fueron, pues, vieron dónde residía y se quedaron con él aquel día. Eran las cuatro de la tarde.
40Uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro.
41Encuentra primero a su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías --que traducido significa Cristo--.
42Y lo condujo a Jesús. Jesús lo miró y dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; te llamarás Cefas --que significa Pedro--.
43Al día siguiente Jesús se disponía marchar a Galilea, cuando encuentra a Felipe y le dice: Sígueme.
44Felipe era de Betsaida, patria de Andrés y Pedro.
45Felipe encuentra a Natanael y le dice: Hemos encontrado al que describen Moisés en la ley y los profetas: Jesús, hijo de José, natural de Nazaret.
46Responde Natanael: ¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno? Le dice Felipe: Ven y verás.
47Viendo Jesús acercarse a Natanael, le dice: Ahí tenéis un israelita de verdad, sin falsedad.
48Le pregunta Natanael: ¿De qué me conoces? Jesús le contesta: Antes de que te llamara Felipe, te vi bajo la higuera.
49Responde Natanael: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, el rey de Israel.
50Jesús le contesta: ¿Crees porque te dije que te vi bajo la higuera? Cosas más grandes que éstas verás.
51Y añadió: Os aseguro que veréis el cielo abierto y los ángeles de Dios subiendo y bajando por este Hombre.