Josué 5
Biblia del Peregrino (1993) ›1Cuando los reyes amorreos de Cisjordania y los reyes cananeos de occidente oyeron que el Señor había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que pasaron, quedaron consternados y se desalentaron ante ellos.
2En aquella ocasión dijo el Señor a Josué: Hazte cuchillos de pedernal, siéntate y haz una nueva circuncisión de israelitas.
3Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en Guibat Haaralot.
4El motivo de esta circuncisión fue que todos los varones que habían salido de Egipto, como todos los guerreros, habían muerto en el desierto, en el camino desde Egipto.
5Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, los nacidos en el desierto, en el camino desde Egipto, estaban sin circuncidar.
6Porque los israelitas anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que la generación de guerreros que habían salido de Egipto y que no obedecieron al Señor se acabó, conforme a su juramento de que no verían la tierra que el Señor había jurado a sus padres que les daría, una tierra que mana leche y miel.
7Dios les suscitó descendientes; a éstos los circuncidó Josué, porque estaban sin circuncidar, ya que no los habían circuncidado durante el viaje.
8Cuando todos acabaron de circuncidarse, se quedaron guardando reposo hasta que se sanaron.
9Entonces el Señor dijo a Josué: Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto. Y a aquel sitio le pusieron el nombre de Guilgal, y todavía se llama así.
10Los israelitas estuvieron acampados en Guilgal y celebraron la Pascua el catorce del mismo mes, por la tarde, en la llanura de Jericó.
11A partir del día siguiente a la Pascua comieron de los productos del país; el día de Pascua comieron panes ázimos y grano tostado.
12A partir del día siguiente, cuando comieron de los productos del país, faltó el maná. Los israelitas no volvieron a tener maná; aquel año comieron de los frutos del país de Canaán.
13Estando ya cerca de Jericó, Josué levantó la vista y vio a un hombre en pie frente a él con la espada desenvainada en la mano; fue hacia él y le preguntó: ¿Eres de los nuestros o del enemigo?
14Contestó: No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar. Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. Después le preguntó: ¿Qué orden trae mi señor a su siervo?
15El general del ejército del Señor le contestó: Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado. Josué se descalzó.