Jonás 4
Biblia del Peregrino (1993) ›1Jonás sintió un disgusto enorme. Irritado,
2rezó al Señor en estos términos: ¡Ah, Señor, ya me lo decía yo cuando estaba en mi tierra! Por algo me adelanté a huir a Tarsis; porque sé que eres un Dios compasivo y clemente, paciente y misericordioso, que te arrepientes de las amenazas.
3Pues bien, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir.
4Respondió el Señor: ¿Y vale irritarse?
5Jonás había salido de la ciudad y se había instalado a levante; allí se había hecho una choza, y estaba sentado a la sombra esperando el destino de la ciudad.
6Entonces el Señor Dios hizo crecer una planta de ricino hasta sobrepasar a Jonás, para que le diese sombra en la cabeza y lo librase de una insolación. Jonás estaba encantado con aquel ricino.
7Entonces Dios envió un gusano al amanecer el día siguiente, el cual dañó el ricino, que se secó.
8Y cuando el sol apretaba, envió Dios un viento solano bochornoso; el sol abrasaba la cabeza de Jonás y lo hacía desfallecer. Jonás se deseó la muerte y dijo: Más vale morir que vivir.
9Respondió Dios a Jonás: ¿Y vale irritarse por lo del ricino? Contestó: ¡Vaya si vale! Y mortalmente.
10El Señor le replicó: Tú te apiadas de un ricino que no te ha costado cultivar, que una noche brota y otra perece,
11¿y yo no voy a apiadarme de Nínive, la gran metrópoli, que habitan más de ciento veinte mil hombres que no distinguen la derecha de la izquierda, y muchísimo ganado?