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Joel 2

Biblia del Peregrino (1993)

1Tocad la trompeta en Sión, lanzad el alarido en mi Monte Santo; tiemblen los campesinos, porque llega, ya está cerca el día del Señor;

2día de oscuridad y tinieblas, día de nubes y nubarrones; como crepúsculo que se extiende sobre los montes es el ejército denso y numeroso; no hubo semejante ni se volverá a repetir por muchas generaciones.

3En vanguardia el fuego devora, las llamas abrasan en retaguardia; delante la tierra es un vergel, detrás es una estepa desolada; nada se salva.

4Su aspecto es de caballos, de jinetes que galopan;

5su estruendo, de carros rebotando por las montañas; como crepitar de llama que consume la paja, como ejército numeroso formado para la batalla;

6ante el cual tiemblan los pueblos, con los rostros enrojecidos.

7Corren como soldados, escalan aguerridos la muralla, cada cual avanza en su línea sin desordenar las filas;

8ninguno estorba al camarada, avanza cada cual por su calzada, aunque caigan al lado saetas, no se desbandan.

9Asaltan la ciudad, escalan las murallas, suben a las casas, penetran como ladrones por las ventanas.

10Ante ellos tiembla la tierra y se conmueve el cielo, sol y luna se oscurecen, los astros retiran su resplandor.

11El Señor alza la voz delante de su ejército: son innumerables sus campamentos, son fuertes los que cumplen sus órdenes. Grande y terrible es el día del Señor: ¿quién lo resistirá?

12Pero ahora oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto.

13Rasgad los corazones y no los vestidos; convertíos al Señor Dios vuestro; que es compasivo y clemente, paciente y misericordioso, y se arrepiente de las amenazas.

14Quizá se arrepienta y vuelva, dejando a su paso bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios.

15Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno,

16convocad la reunión, congregad al pueblo, purificad a la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a muchachos y niños de pecho; salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo;

17entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, digan los ministros del Señor: Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu heredad al oprobio, no la sometan los gentiles, no se diga entre los pueblos: ¿Dónde está su Dios?

18El Señor tenga celos de su tierra y perdone a su pueblo.

19Entonces el Señor respondió a su pueblo: Yo os enviaré el trigo, el vino, el aceite a saciedad, ya no haré de vosotros el oprobio de los paganos;

20alejaré de vosotros al pueblo del norte, lo dispersaré por tierra árida y yerma: la vanguardia hacia el mar de levante, la retaguardia hacia el mar de poniente; se esparcirá su hedor, se extenderá su pestilencia, porque intentó hacer proezas.

21No temas, suelo; alégrate, haz fiesta, porque el Señor ha hecho proezas;

22no temáis, fieras agrestes, que los prados de la estepa germinarán, los árboles darán sus frutos, la vid y la higuera darán su riqueza.

23Hijos de Sión, alegraos y festejad al Señor, vuestro Dios, que os da la lluvia temprana en su sazón, la lluvia tardía como antaño y derrama para vosotros el aguacero.

24Las eras se llenarán de grano, rebosarán los lagares de vino y aceite;

25os compensaré los años en que devoraban la langosta, el saltamontes, el cigarrón y el langostón, mi gran ejército que envié contra vosotros.

26Comeréis hasta hartaros y alabaréis al Señor, vuestro Dios, que hizo prodigios por vosotros;

27sabréis que yo estoy en medio de Israel y mi pueblo no quedará defraudado. Yo soy el Señor, vuestro Dios, y no hay otro, y mi pueblo no quedará defraudado.

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