Job 34
Biblia del Peregrino (1993) ›1Elihú siguió diciendo:
2Sabios, escuchad mis palabras, prestadme oído los doctos,
3pues igual que el oído distingue las palabras y el paladar aprecia los sabores,
4así nosotros escogeremos lo justo y distinguiremos lo que es bueno.
5Job ha afirmado: Aunque soy inocente, Dios me niega el derecho;
6con el derecho de mi parte, paso por mentiroso; el flechazo se me encona, aunque no he pecado.
7¿Quién hay como Job, que suelta sarcasmos como quien bebe agua,
8se junta con malhechores y va en compañía de malvados?
9Afirma: De nada le sirve al hombre gozar del favor de Dios.
10Escuchadme, hombres sensatos: ¡Lejos de Dios la iniquidad, del Todopoderoso la injusticia!
11Dios paga al hombre sus obras, lo retribuye según su conducta;
12ciertamente Dios no obra mal, el Todopoderoso no tuerce el derecho.
13¿Quién le ha encomendado a él la tierra, quién le ha confiado el universo?
14Si decidiera por su cuenta retirar su espíritu y su aliento,
15expirarían todos los vivientes y el hombre tornaría al polvo.
16Si eres inteligente, escúchame, presta oído a mis palabras:
17¿Podrá juzgar uno que odia el derecho?, ¿te atreves a condenar al más justo,
18al que declara criminal a un rey y malvados a los nobles?
19Dios no es parcial a favor del príncipe ni favorece al rico contra el pobre, pues todos son obras de sus manos.
20De repente mueren, a media noche, los nobles se agitan y pasan, el poderoso es derribado sin mano de hombres.
21Porque los ojos de Dios miran las sendas del hombre y vigilan todos sus pasos;
22no hay tinieblas ni sombras donde puedan esconderse los malhechores.
23Y no toca al hombre señalar un plazo para comparecer a juicio con Dios.
24Tritura a los poderosos sin tener que indagar y en su lugar nombra a otros;
25como conoce sus acciones, los trastorna de noche y quedan deshechos;
26como a criminales los azota en la plaza pública,
27porque se apartaron de él y no siguieron sus caminos,
28haciendo que llegara a Dios el clamor de los pobres y que oyera el clamor de los afligidos.
29Porque esté quieto, ¿quién podrá condenarlo?, y si esconde su rostro, ¿quién podrá verlo? Vela sobre pueblos y hombres
30para que no reine el impío ni haya quienes engañen al pueblo.
31Dile a Dios: Me he equivocado, no pecaré;
32lo que yo no veo, enséñamelo tú, y si cometí delito, no volveré a hacerlo.
33¿Debe él retribuir a tu antojo? Puesto que tú haces y deshaces, y no yo, lo que sepas dilo;
34y los hombres sensatos que me escuchan y los sabios confesarán:
35Job habla sin saber, sus palabras no tienen sentido.
36Que lo torturen hasta lo último por sus respuestas, dignas de un malvado;
37porque al pecado añade la rebelión, ante nosotros se burla y no cesa de hablar contra Dios.