Job 21
Biblia del Peregrino (1993) ›1Respondió Job:
2Oíd atentamente mis palabras, sea éste el consuelo que me dais.
3Tened paciencia mientras hablo, y cuando termine, podrás burlarte.
4¿Me quejo yo de algún hombre o pierdo la paciencia sin razón?
5Atendedme, que de puro asombro os llevaréis la mano a la boca.
6Cuando lo recuerdo, me horrorizo y me atenaza las carnes el pavor.
7¿Por qué siguen vivos los malvados y al envejecer se hacen más ricos?
8Su prole está segura en su compañía y ven crecer a sus retoños;
9sus hogares, en paz y sin temor, la vara de Dios no los azota;
10su toro cubre sin marrar, la vaca les pare sin abortar.
11Dejan correr a sus chiquillos como cabritos, dejan saltar a sus críos;
12cantan al son de cítaras y panderos y se regocijan oyendo la flauta.
13Así consumen su vida dulcemente y bajan serenamente al sepulcro.
14Ellos que decían a Dios: Apártate de nosotros, que no nos interesan tus caminos.
15¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos? ¿Qué sacamos con rezarle?
16Pero no tienen la dicha en sus manos. ¡El plan de los malvados queda lejos de Dios!
17¿Cuántas veces se apaga la lámpara del malvado o se abate sobre ellos la desgracia? o la ira de Dios les reparte sufrimientos,
18y son como paja que empuja el viento, o como tamo que arrolla el torbellino?
19Pero Dios guarda el castigo para sus hijos. ¡Que se lo cobre a él y que lo sienta!
20¡Que vea con sus ojos la desgracia y beba la cólera del Todopoderoso!
21Pues, ¿qué le importa su casa una vez muerto y acabada la cuenta de sus meses?
22¿Se le pueden dar lecciones a Dios? Dios gobierna en el cielo.
23Uno llega a la muerte sin un achaque, del todo tranquilo y en paz,
24su sexo lleno de vigor y jugosa la médula de sus huesos;
25y otro muere lleno de amargura, sin haber comido nunca bien;
26y los dos se acuestan juntos en el polvo, cubiertos de gusanos.
27Yo me sé vuestros pensamientos y vuestros planes violentos contra mí.
28Sé que decís: ¿Dónde está la casa del poderoso, dónde la morada de los malvados?
29¿Por qué no se lo preguntáis a los que han viajado y no creéis sus historias maravillosas?:
30Que en la catástrofe se salva el malvado y que el día trágico lo encuentra ausente;
31que nadie le echa en cara su conducta ni le paga lo que se merece;
32que lo conducen al sepulcro y se hace guardia junto al mausoleo
33y le son dulces los terrones del valle. Después de él marcha todo el mundo, y antes de él incontables.
34¿Y me queréis consolar con vaciedades? Vuestras respuestas son puro engaño.