Jeremías 51
Biblia del Peregrino (1993) ›1Así dice el Señor: Yo movilizo contra Babilonia y los caldeos un viento mortífero,
2despacho contra Babilonia aventadores que la aventarán y vaciarán su territorio;
3el día aciago la asediarán; que no se vaya el arquero ni se retire el que viste coraza; no perdonéis a sus soldados, aniquilad su ejército,
4caigan heridos en tierra caldea, caigan atravesados en sus calles.
5Porque Israel y Judá no son viudas de su Dios, el Señor Todopoderoso, mientras que el país caldeo es deudor del Santo de Israel.
6Huid de Babilonia, sálvese el que pueda, no perezca por culpa de ella; porque es la hora de la venganza del Señor, cuando le pagará su merecido.
7Babilonia era en la mano del Señor una copa de oro que emborrachaba a toda la tierra, de su vino bebían las naciones y se perturbaban.
8Cayó de repente Babilonia y se rompió: gemid por ella. Traed bálsamo para sus heridas, a ver si se cura;
9hemos tratado a Babilonia y no se cura, dejadla, vamos cada uno a nuestra tierra; su condena llega al cielo, alcanza a las nubes;
10el Señor nos ha rehabilitado, vamos a Sión a contar las hazañas del Señor, nuestro Dios.
11Afilad las flechas, embrazad el escudo, el Señor incita a los jefes medos, porque quiere destruir a Babilonia: es la venganza del Señor, la venganza de su templo.
12Alzad la bandera contra las murallas de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, colocad emboscadas; porque el Señor ejecuta lo que pensó y anunció contra los habitantes de Babilonia.
13Ciudad opulenta, que vive entre canales: te llega el fin, te cortan la trama.
14El Señor Todopoderoso lo jura por su vida: Aunque tu muchedumbre sea más que la langosta, sobre ti cantarán victoria.
15Él hizo la tierra con su poder, fundó el orbe con maestría, desplegó el cielo con habilidad.
16Cuando él truena, retumban las aguas del cielo, hace subir las nubes desde el horizonte, con los rayos desata la lluvia y saca los vientos de sus silos.
17El hombre, con su saber, se embrutece; el orfebre, con su ídolo, fracasa:
18son imágenes falsas, sin aliento, son vanidad y chapucería: el día de la cuenta perecerán.
19No es así la porción de Jacob, sino que lo hizo todo: Israel es la tribu de su propiedad, y su Nombre es Señor Todopoderoso.
20Tú eres mi maza, mi arma bélica: machacaré contigo las naciones, destruiré a los reyes,
21machacaré contigo caballos y jinetes, machacaré contigo carros y aurigas,
22machacaré contigo hombres y mujeres, machacaré contigo ancianos y jóvenes, machacaré contigo jóvenes y doncellas,
23machacaré contigo pastores y rebaños, machacaré contigo labradores y yuntas, machacaré contigo gobernadores y alcaldes
24y pagaré a Babilonia y a todos los caldeos, todo el mal que hicieron a Sión en vuestra presencia -oráculo del Señor-.
25Aquí estoy contra ti, Monte Exterminio, que exterminó la tierra entera -oráculo del Señor-; extenderé contra ti mi brazo, te haré rodar peñas abajo, te convertiré en Monte Quemado;
26ya no sacarán de ti piedras de remate o de cimiento, porque serás desolación eterna -oráculo del Señor-.
27Izad bandera en la tierra, tocad la trompeta entre las naciones, convocando a la guerra santa; reclutad contra ella los reinos de Ararat, Miní y Asquenaz, nombrad contra ella un general, avancen los caballos como langostas erizadas;
28llamad a guerra santa a las naciones, a los reyes medos, con sus gobernadores y alcaldes y toda la tierra de sus dominios.
29Temblará y se retorcerá la tierra cuando se cumpla el plan del Señor contra Babilonia, cuando deje el territorio babilonio como un desierto despoblado.
30Los soldados de Babilonia dejan de luchar, se agachan en los fortines, se acaba su valentía, se han vuelto mujeres; han quemado sus edificios y roto sus cerrojos.
31Un correo releva a otro, un mensajero releva a otro, para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad está enteramente conquistada,
32los vados tomados, las esclusas incendiadas y los soldados presa del pánico.
33Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: La capital de Babilonia era una era en tiempo de trilla: muy pronto llegará el tiempo de la cosecha.
34Nabucodonosor, rey de Babilonia, me ha comido, me ha devorado, ha rebañado el plato, me ha engullido como un dragón, se ha llenado la panza con mis manjares y me ha vomitado;
35recaiga sobre Babilonia mi carne violentada -dice de la población de Sión-, recaiga mi sangre sobre los caldeos -dice Jerusalén-.
36Y así responde el Señor: Aquí estoy yo para defender tu causa y ejecutar tu venganza: secaré su mar, agotaré sus manantiales,
37Babilonia se convertirá en escombros, en guarida de chacales, objeto de burla y espanto, vacía de habitantes.
38Rugen a coro como leones, gruñen como cachorros de león:
39haré que sus festines acaben en fiebre, los emborracharé para que celebren una orgía y duerman un sueño eterno, sin despertar -oráculo del Señor-.
40Los haré bajar al matadero como corderos o carneros o machos cabríos.
41¡Ay, Babilonia conquistada, capturado el orgullo del mundo! ¡Ay, Babilonia convertida en el espanto de las naciones!
42El mar subió hasta Babilonia y la inundó con el tumulto de su oleaje;
43sus ciudades quedaron desoladas como tierra yerma y esteparia, tierra que nadie habita, que no atraviesa el mortal.
44Tomaré cuentas a Bel en Babilonia y le sacaré el bocado de la boca. Ya no confluirán a él los pueblos, y hasta las murallas de Babilonia se desplomarán.
45¡Pueblo mío, salid! Ponte a salvo de la ira ardiente del Señor.
46No os acobardéis ni temáis por las noticias que se propalan, cada año una nueva noticia: Violencia en el país, señores contra señores.
47Porque llega un tiempo en que castigaré a los ídolos de Babilonia: el país quedará confuso y los caídos yacerán en medio de él.
48Clamarán contra Babilonia cielo y tierra y lo que hay en ellos cuando venga sobre ella desde el norte el destructor -oráculo del Señor-.
49También Babilonia ha de caer por las víctimas de Israel, como por Babilonia cayeron víctimas de todo el mundo.
50Los que evitasteis su espada, marchad sin deteneos, invocando desde lejos al Señor, recordando a Jerusalén.
51Nos avergonzamos al oír la infamia, nos cubre la cara la vergüenza, entraron extranjeros en el santuario del Señor.
52Pues bien, llegarán días -oráculo del Señor- en que castigaré a sus ídolos y por todo el país se quejarán los heridos.
53Aunque se encarame Babel hasta el cielo y fortifique en la altura su ciudadela, yo le enviaré destructores -oráculo del Señor-.
54Se oyen los gritos de Babilonia, grave quebranto de los caldeos,
55porque el Señor devasta Babilonia, pone fin a sus gritos estentóreos, por mucho que mujan sus olas como un océano y resuene el fragor de sus voces.
56Porque llega a Babilonia el devastador: caerán prisioneros sus soldados, se romperán sus arcos. Porque el Señor es un Dios que recompensa y les dará la paga.
57Emborracharé a sus nobles y a sus maestros, a sus gobernadores y alcaldes y a sus soldados, y dormirán un sueño eterno sin despertarse -oráculo del Rey que se llama Señor Todopoderoso-.
58Así dice el Señor Todopoderoso: La gruesa muralla de Babilonia será desmantelada, sus altas puertas serán incendiadas, para nada trabajaron los pueblos, para el fuego se fatigaron las naciones.
59Encargo del profeta Jeremías a Serayas, hijo de Nerías, hijo de Majsías, cuando fue a Babilonia con Sedecías, rey de Judá, el año cuarto de su reinado -Serayas era jefe de intendencia-.
60Jeremías había escrito en un rollo todas las desgracias que iban a suceder a Babilonia, todas las palabras citadas acerca de Babilonia.
61Y Jeremías dijo a Serayas: Cuando llegues a Babilonia, busca un sitio y proclama todas estas palabras.
62Dirás: Señor, tú has amenazado destruir este lugar hasta dejarlo deshabitado, sin hombres ni animales, convertido en perpetua desolación.
63Y cuando termines de leer el rollo, le atarás una piedra y lo arrojarás al Éufrates,
64y dirás: Así se hundirá Babilonia y no se levantará, por las desgracias que yo envío contra ella. Aquí terminan las palabras de Jeremías.