Jeremías 44
Biblia del Peregrino (1993) ›1Palabras que recibió Jeremías para los judíos que habitaban en Egipto: en Migdol, en Tafne, en Menfis y en tierra de Patrós:
2Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todas las calamidades que envié sobre Jerusalén y sobre las ciudades de Judá: ahí las tenéis hoy, arruinadas y sin habitantes.
3A causa de las maldades que cometieron, irritándome, quemando incienso y dando culto a dioses extraños, que ni ellos ni sus padres conocían.
4Sin cesar os envié a mis siervos los profetas para que os dijeran: No cometáis esas abominaciones que detesto.
5Pero no escuchasteis ni prestasteis oído para enmendaros de la maldad dejando de quemar incienso a dioses extraños.
6Entonces se derramó mi cólera y mi ira, y quemó las ciudades de Judá y las calles de Jerusalén, que se convirtieron en ruina y desolación hasta el día de hoy.
7Pues ahora, así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: ¿Por qué os hacéis daño grave a vosotros mismos extirpando de Judá hombres y mujeres, niños y lactantes, sin dejar un resto,
8y me irritáis con las obras de vuestras manos, quemando incienso a dioses extraños en Egipto, donde habéis venido a residir; y así sois exterminados y os convertís en maldición y oprobio de todas las naciones del mundo?
9¿Habéis olvidado las maldades de vuestros padres, de los reyes de Judá y sus mujeres, las maldades vuestras y las de vuestras mujeres cometidas en Judá y en las calles de Jerusalén?
10Hasta hoy no os habéis arrepentido, no habéis temido, no habéis procedido según mi ley y mis preceptos, que yo os promulgué a vosotros y a vuestros padres.
11Por eso, así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Yo me enfrentaré con vosotros para mal, para exterminar a Judá.
12Arrebataré el resto de Judá que se empeñó en ir a Egipto para residir allí. Se consumirán todos en Egipto, caerán a espada o se consumirán de hambre, del menor al mayor morirán a espada o de hambre, y serán execración y espanto, maldición y burla.
13Castigaré a los habitantes de Egipto, como castigué a los de Jerusalén, con espada, hambre y peste.
14No quedarán supervivientes del resto de Judá que vino a residir en Egipto, ni volverán a Judá, adonde ansían volver para vivir allí -no volverán más que algunos fugitivos-.
15Todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban incienso a dioses extraños y todas las mujeres que asistían y los que habitaban en Patrós respondieron a grandes voces a Jeremías:
16No queremos escuchar esa palabra que nos dices en Nombre del Señor,
17sino que haremos lo que hemos prometido: quemaremos incienso a la reina del cielo y le ofreceremos libaciones; igual que hicimos nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Entonces nos hartábamos de pan, nos iba bien, y no conocíamos la desgracia.
18Pero desde que dejamos de quemar incienso a la reina del cielo y de ofrecer libaciones, carecemos de todo, y morimos a espada y de hambre.
19Cuando nosotras quemamos incienso y ofrecemos libaciones a la reina del cielo, ¿acaso hacemos tortas con su imagen y le ofrecemos libaciones sin el consentimiento de nuestros maridos?
20Respondió Jeremías al pueblo, hombres y mujeres, y a todos los que habían respondido igual:
21¿Y no recordaba el Señor y no pensaba en todo el incienso que quemabais en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, vosotros, vuestros padres, vuestros reyes y príncipes y todos los terratenientes?
22El Señor ya no podía soportar vuestras malas acciones, las abominaciones que cometíais; por eso se convirtió vuestra tierra en ruina y espanto y maldición, sin habitantes hasta hoy:
23por haber quemado incienso y haber pecado contra el Señor, desobedeciendo al Señor, no procediendo según su ley, preceptos y mandatos. Por eso os ha sucedido esa calamidad, que dura hasta hoy.
24Dijo Jeremías al pueblo y a las mujeres: Escuchad la Palabra del Señor, judíos que vivís en Egipto:
25Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Con la boca lo decís, con la mano lo cumplís: Tenemos que cumplir los votos que hemos hecho de ofrecer incienso y libaciones a la reina del cielo. Ratificaréis vuestros votos, cumpliréis vuestras promesas.
26Pero escuchad la Palabra del Señor, judíos que habitáis en Egipto: Mirad: Yo juro por mi Nombre ilustre -dice el Señor- que ya no invocará mi Nombre ninguna boca judía, diciendo: Vive mi Señor, en todo el país de Egipto.
27Yo vigilaré sobre vosotros para mal, no para bien. Se consumirán los judíos de Egipto, con la espada y el hambre y la peste, hasta acabarse.
28Sólo los escapados de la espada, pocos en número, volverán de Egipto a Judá. Entonces sabrá el resto de Judá que ha venido a residir en Egipto cuál es la palabra que se cumple, la mía o la de ellos.
29Ésta será la señal -oráculo del Señor-: Os castigaré en este lugar, para que sepáis que mis amenazas contra vosotros se cumplen.
30Así dice el Señor: Yo entregaré al faraón Ofra, rey de Egipto, en manos de los enemigos que lo persiguen a muerte, como entregué a Sedecías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el enemigo que lo perseguía a muerte.