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Jeremías 29

Biblia del Peregrino (1993)

1Texto de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén a los desterrados, a los concejales, sacerdotes, profetas y al pueblo deportados por Nabucodonosor de Jerusalén a Babilonia.

2Fue después de marcharse el rey Jeconías con la reina madre y los eunucos y dignatarios de Judá y Jerusalén y los artesanos y maestros de Jerusalén.

3La envió por medio de Elasa, hijo de Safán, y de Gamarías, hijo de Jelcías, legados de Sedecías, rey de Judá, a Nabucodonosor, rey de Babilonia:

4Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel, a todos los deportados que yo llevé de Jerusalén a Babilonia:

5Construid casas y habitadlas, plantad huertos y comed sus frutos, casaos y engendrad hijos e hijas,

6tomad esposas para vuestros hijos y casad a vuestras hijas, para que ellas engendren hijos e hijas; creced allí y no mengüéis.

7Pedid por la prosperidad de la ciudad adonde yo os desterré y rezad al Señor por ella, porque su prosperidad será la vuestra.

8Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: no os dejéis engañar por los profetas y adivinos que viven entre vosotros; no hagáis caso de los sueños que soñáis,

9porque os profetizan embustes en mi nombre, y yo no los envié -oráculo del Señor-.

10Esto es lo que dice el Señor: Cuando se cumplan setenta años en Babilonia, me ocuparé de vosotros, os cumpliré mis promesas trayéndoos de nuevo a este lugar.

11Yo conozco mis designios sobre vosotros: designios de prosperidad, no de desgracia, de daros un porvenir y una esperanza.

12Me invocaréis, vendréis a rezarme y yo os escucharé;

13me buscaréis y me encontraréis, si me buscáis de todo corazón;

14me dejaré encontrar y cambiaré vuestra suerte -oráculo del Señor-. Os reuniré en todas las naciones y lugares adonde os arrojé -oráculo del Señor- y os volveré a traer al lugar de donde os desterré.

15Si decís que el Señor os ha nombrado profetas en Babilonia,

16Así dice el Señor acerca del rey que se sienta en el trono de David y de todo el pueblo que vive en la ciudad, vuestros hermanos que no han ido con vosotros al destierro.

17Así dice el Señor Todopoderoso: Yo despacharé contra ellos la espada, el hambre y la peste; los trataré como a los higos podridos que no se pueden comer de malos.

18Los perseguiré con la espada, el hambre y la peste, y haré de ellos un escarmiento para todos los reinos de la tierra, y maldición y espanto y burla y oprobio de todas las naciones por donde los dispersé.

19Porque no escucharon mis palabras -oráculo del Señor-; porque les envié constantemente a mis siervos los profetas, y no hicieron caso -oráculo del Señor-.

20Vosotros, los desterrados que envié de Jerusalén a Babilonia, escuchad la Palabra del Señor.

21El Señor Todopoderoso, Dios de Israel, dice a propósito de Ajab, hijo de Colayas, y de Sedecías, hijo de Masías, que os profetizan embustes en mi nombre: Yo los entregaré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, que los hará ajusticiar en presencia de vosotros.

22Y darán origen a una maldición que se correrá entre todos los judíos desterrados en Babilonia: El Señor te trate como a Sedecías y a Ajab, a quienes asó el rey de Babilonia.

23Porque cometieron una infamia en Israel, adulteraron con la mujer del prójimo y contaron mentiras en mi nombre sin que yo los mandase. Lo sé y lo atestiguo -oráculo del Señor-.

24A Samayas, el nejlamita le dirás:

25Así el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Tú has enviado por tu cuenta una carta a toda la gente de Jerusalén, al sacerdote Sofonías, hijo de Masías, y a todos los sacerdotes, en estos términos:

26El Señor te ha nombrado sucesor del sacerdote Yehoyadá como responsable del templo; al que se desmande y se meta a profetizar lo tienes que meter en el cepo y la argolla.

27Entonces, ¿por qué no has dado un escarmiento a Jeremías, de Anatot, que se ha metido a profetizar?

28Nos ha enviado una carta a Babilonia diciendo que va para largo, que construyamos casas y las habitemos, que plantemos huertos y comamos sus frutos.

29El sacerdote Sofonías le leyó la carta al profeta Jeremías,

30y el Señor le dirigió la palabra:

31Envía este mensaje a los desterrados: Así dice el Señor acerca de Samayas, el nejlamita: Samayas os ha profetizado, sin que yo lo enviase, induciéndoos a una falsa confianza.

32Por eso, dice el Señor: Yo castigaré a Samayas, el nejlamita, y a su descendencia: no tendrá un sucesor que viva entre este pueblo, no probará los bienes que yo daré a mi pueblo, porque predicó rebelión contra el Señor -oráculo del Señor-.

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