Jeremías 12
Biblia del Peregrino (1993) ›1Aunque tú, Señor, llevas la razón cuando discuto contigo, quiero proponerte un caso: ¿Por qué prosperan los malvados y viven en paz los traidores?
2Los plantas, arraigan, crecen, dan fruto; sí, tú estás cerca de sus labios y lejos de su corazón,
3Tú, Señor, me examinas y me conoces; tú sabes cuál es mi actitud contigo; apártalos como a ovejas de matanza, resérvalos para el día del sacrificio.
4¿Hasta cuándo hará duelo la tierra y se agostará la hierba del campo? Por la maldad de sus habitantes se escapan el ganado y las aves del cielo, pues dicen: No ve nuestras andanzas.
5Si corriendo con los infantes te cansas, ¿cómo competirás con los caballos? Aunque en tierra tranquila te sientas seguro, ¿qué harás en la maleza del Jordán?
6También tus hermanos y tu familia te son desleales, también ellos te calumnian a la espalda; no te fíes aunque te digan buenas palabras.
7He abandonado mi casa y rechazado mi heredad, he entregado el amor de mi alma en manos enemigas;
8porque mi heredad se había vuelto contra mí, rugiendo como león feroz; por eso la detesté;
9mi heredad se había vuelto un leopardo, y los buitres giraban sobre él: ¡venid, fieras agrestes, acercaos a comer!
10Entre tantos pastores destrozaron mi viña y pisotearon mi parcela, convirtieron mi parcela escogida en desierto desolado,
11la dejaron desolada, yerma, ¡qué desolación! Todo el país desolado, ¡y a nadie le importaba!
12Por todas las dunas de la estepa llegaron bandoleros, porque la espada del Señor devora de punta a punta, y ningún ser vivo queda incólume.
13Sembraron trigo y cosecharon cardos, quedaron baldados en balde ¡qué miseria de cosecha!, por la ira ardiente del Señor.
14Así dice el Señor a todos los vecinos maleantes que tocaron la herencia que yo regalé a mi pueblo, Israel: Yo los arrancaré de sus campos, arrancaré de allí a los judíos.
15Después de arrancarlos, volveré a compadecerme de ellos y a traer a cada uno a su tierra y su heredad.
16Y si aprenden la costumbre de mi pueblo, de jurar por mi nombre, vive el Señor, como ellos enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, se establecerán en medio de mi pueblo.
17Pero a la nación que no obedezca, la arrancaré y la destruiré, oráculo del Señor.