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Isaías 64

Biblia del Peregrino (1993)

1con tu presencia, como fuego que prende en los sarmientos o hace hervir el agua! Para mostrar a tus enemigos quién eres, para que tiemblen ante ti las naciones,

2cuando hagas maravillas que no esperábamos.

3Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti que hiciera tanto por el que espera en él.

4Sales al encuentro del que practica gozosamente la justicia y tiene presentes tus caminos. Estabas airado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos.

5Todos estábamos contaminados, nuestra justicia era paño asqueroso; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento.

6Nadie invocaba tu Nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; porque nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa.

7Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.

8No te irrites tanto, Señor, no recuerdes siempre nuestra culpa: mira que somos tu pueblo.

9Tus santas ciudades son un desierto, Sión se ha vuelto un desierto, Jerusalén un yermo.

10Nuestro templo, nuestro orgullo, donde te alabaron nuestros padres, ha sido pasto del fuego, y lo que más queríamos está reducido a escombros.

11¿Te quedas insensible a todo esto, Señor, te callas y nos afliges sin medida?

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