Isaías 42
Biblia del Peregrino (1993) ›1Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que promueva el derecho en las naciones.
2No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
3La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho,
4no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y su ley que esperan las islas.
5Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó el cielo, afianzó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella.
6Yo, el Señor, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
7Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la cárcel a los que viven en tinieblas:
8Yo soy el Señor, éste es mi Nombre, no cedo mi gloria a nadie ni mi honor a los ídolos.
9Lo antiguo ya ha sucedido, y algo nuevo yo anuncio, antes de que brote os lo comunico.
10Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza desde los confines de la tierra; que le cante el mar y lo que contiene, las islas y sus habitantes.
11Alégrese el desierto con sus tiendas, los poblados que habita Cadar; exulten los vecinos de Petra, clamen desde la cumbre de las montañas;
12den gloria al Señor, pronuncien su alabanza en las costas.
13El Señor sale como un héroe, excita su ardor como un guerrero, lanza el alarido desafiando al enemigo.
14Desde antiguo guardé silencio, me callaba, aguantaba; como parturienta, jadeo y resuello.
15Agostaré montes y collados, secaré toda su hierba, convertiré los ríos en yermo, desecaré los estanques;
16conduciré a los ciegos por un camino que desconocen, los guiaré por senderos que ignoran. Ante ellos convertiré las tinieblas en luz, lo escabroso en llano. Esto es lo que pienso hacer, y no dejaré de hacerlo.
17Retrocederán defraudados los que confían en el ídolo, los que dicen a una estatua: Tú eres nuestro Dios.
18Sordos, escuchad y oíd; ciegos, mirad y ved.
19¿Quién es ciego sino mi siervo, quién es sordo sino el mensajero que envío? ¿Quién es ciego como mi enviado, quién es sordo como el siervo del Señor?
20Mucho mirar y no sacabas nada, con los oídos abiertos no te enterabas.
21El Señor, por amor de su justicia, quería glorificar y engrandecer su ley;
22pero son un pueblo saqueado y despojado, atrapados todos en cuevas, encerrados en mazmorras. Lo saqueaban, y nadie lo libraba; lo despojaban, y nadie decía: Devuélvelo.
23¿Quién de vosotros prestará oído a esto, y atento escuchará el futuro?
24¿Quién entregó a Jacob al saqueo, a Israel al despojo? ¿No fue el Señor, contra quien pecamos no queriendo seguir sus caminos ni obedecer su ley?
25Descargó sobre él el ardor de su ira, el furor de la guerra; lo rodeaban sus llamas, y no se daba cuenta; lo quemaban, y no hacía caso.