Isaías 31
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡Ay de los que bajan a Egipto por auxilio y buscan apoyo en la caballería! Confían en los carros, porque son numerosos, y en los jinetes, porque son muy fuertes; sin fijarse en el Santo de Israel ni consultar al Señor.
2Pero él también es hábil para enviar desgracias y no ha revocado su palabra. Se alzará contra una casa de malvados, contra un auxilio de malhechores.
3Los egipcios son hombres y no dioses, sus caballos son carne y no espíritu. El Señor extenderá su mano: tropezará el protector y caerá el protegido, los dos juntos perecerán,
4pues me ha dicho esto el Señor: Como gruñe el león o el cachorro con su presa y se reúne contra él un tropel de pastores, pero él no se asusta de sus voces ni se intimida por su tumulto, así bajará el Señor Todopoderoso a combatir sobre el Monte Sión y sobre su cima.
5Como un ave aleteando, el Señor Todopoderoso protegerá a Jerusalén: protección liberadora, rescate salvador.
6Hijos de Israel, volved a él de lo hondo de vuestra rebelión.
7Aquel día todos rechazaréis los ídolos de plata y los ídolos de oro que hicieron vuestras manos pecadoras.
8Asiria caerá a espada no humana, espada no de mortal la devorará; y si sus mozos escapan de la espada, caerán en trabajos forzados.
9Despavorida escapará su Peña, sus jefes quedarán espantados de su enseña oráculo del Señor, que tiene una hoguera en Sión, un horno en Jerusalén