Hechos 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Pedro y Juan subían al templo para la oración de media tarde.
2Un hombre paralítico de nacimiento solía ser transportado diariamente y colocado a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiese limosna a los que entraban en el templo.
3Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna.
4Pedro, acompañado de Juan, lo miró fijamente y le dijo: Míranos.
5Él los observaba esperando recibir algo de ellos.
6Pero Pedro le dijo: Plata y oro no tengo, pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina.
7Lo agarró de la mano derecha y lo levantó. Al instante pies y tobillos se le robustecieron,
8se irguió de un salto, comenzó a caminar y entró con ellos en el templo, paseando, saltando y alabando a Dios.
9Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios;
10y, al reconocer que era el que pedía limosna sentado a la puerta Hermosa del templo, se llenaron de asombro y estupor ante lo acaecido.
11Mientras seguía agarrado a Pedro y a Juan, toda la gente corrió asombrada hacia ellos, al pórtico de Salomón.
12Pedro, al verlos, les dirigió la palabra: Israelitas, ¿por qué os asombráis y os quedáis mirándonos como si hubiéramos hecho caminar a éste con nuestro propio poder o religiosidad?
13El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, que sentenciaba su liberación.
14Vosotros rechazasteis al santo e inocente, pedisteis que os indultasen a un homicida
15y disteis muerte al Príncipe de la vida. Dios lo ha resucitado de la muerte y nosotros somos testigos de ello.
16Porque ha creído en su nombre, éste que conocéis y estáis viendo ha recibido de ese nombre vigor, y la fe obtenida de él le ha dado salud completa en presencia de todos vosotros.
17Ahora bien, hermanos, sé que vosotros y vuestros jefes lo hicisteis por ignorancia.
18Sólo que Dios ha cumplido así lo anunciado por todos los profetas, que su Mesías iba a padecer.
19Arrepentíos y convertíos para que se os borren los pecados,
20y así recibáis del Señor tiempos favorables y os envíe a Jesús, el Mesías predestinado.
21El cielo tiene que retenerlo hasta el tiempo de la restauración universal que anunció Dios desde antiguo por medio de sus santos profetas.
22Moisés dijo: Un profeta como yo, uno de vuestros hermanos, os suscitará nuestro Dios: escuchad lo que diga.
23El que no escuche a aquel profeta será excluido de su pueblo.
24Todos los profetas, desde Samuel y por turno, hablaron y anunciaron estos tiempos.
25Vosotros sois herederos de los profetas y de la alianza que Dios otorgó a nuestros padres, cuando dijo a Abrahán: Por tu descendencia serán benditas todas las familias del mundo.
26Dios resucitó a su siervo y lo envió, primero a vosotros, para que os bendijera haciendo que se convierta cada uno de sus maldades.