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Génesis 43

Biblia del Peregrino (1993)

1El hambre apretaba en el país.

2Cuando se terminaron los víveres que habían traído de Egipto, su padre les dijo: Volved a comprarnos provisiones.

3Le contestó Judá: Aquel hombre nos aseguró: No os presentéis a mí sin vuestro hermano.

4Si permites a nuestro hermano venir con nosotros, bajaremos a comprarte provisiones.

5Si no lo permites, no bajaremos. Pues aquel hombre nos dijo: No os presentéis a mí sin vuestro hermano.

6Israel les dijo: ¿Por qué me habéis hecho daño diciendo a ese hombre que les quedaba otro hermano?

7Replicaron: Aquel hombre nos preguntaba por nosotros y por nuestra familia: si vivía nuestro padre, si teníamos otro hermano. Y nosotros respondimos a sus preguntas. ¿Cómo íbamos a saber que nos mandaría llevar a nuestro hermano?

8Judá dijo a Israel, su padre: Deja que el muchacho venga conmigo. Así iremos y salvaremos la vida y no moriremos nosotros, tú y los niños.

9Yo salgo fiador por él, a mí me pedirás cuentas de él. Si no te lo traigo y no te lo pongo delante, rompes conmigo para siempre.

10Ya estaríamos de vuelta la segunda vez, si no hubiéramos dado largas.

11Respondió su padre Israel: Si no queda más remedio, hacedlo. Tomad productos del país en vuestras alforjas y llevádselos como regalo a aquel señor: un poco de bálsamo, algo de miel, goma, mirra, pistacho y almendras.

12Y tomad doble cantidad de dinero, para devolver el dinero que os pusieron en la boca de los costales, quizá por descuido.

13Tomad a vuestro hermano y volved adonde aquel señor.

14El Dios Todopoderoso lo haga compadecerse de vosotros para que os deje libres, a vuestro hermano y a Benjamín. Si tengo que quedarme privado de hijos, me quedaré.

15Ellos tomaron consigo los regalos, doble cantidad de dinero y a Benjamín. Partieron, bajaron a Egipto y se presentaron a José.

16Cuando José vio con ellos a Benjamín, dijo a su mayordomo: Hazlos entrar en casa. Que maten y guisen pues al mediodía esos hombres comerán conmigo.

17El hombre cumplió las órdenes de José y los condujo a casa de José.

18Ellos se asustaron porque los llevaban a casa de José y se decían: Lo hacen a causa del dinero que metieron entonces en los costales; es un pretexto para acusarnos, condenarnos, retenernos como esclavos y quedarse con los asnos.

19Acercándose al mayordomo de José, le hablaron a la puerta de la casa.

20Mira, señor: nosotros bajamos en otra ocasión a comprar víveres.

21Cuando llegamos a la posada y abrimos los sacos, cada uno encontró en la boca del saco el dinero, al peso cabal. Aquí lo traemos de vuelta,

22y otro tanto para comprar provisiones. No sabemos quién lo metió en los sacos.

23Respondió: Tranquilos y no temáis: Vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, os lo escondió en vuestros sacos. Vuestro pago lo recibí yo. Y les sacó a Simeón.

24Así pues, el hombre los hizo entrar en casa de José, les saco agua para lavarse los pies y echó pienso a los asnos.

25Ellos fueron colocando los regalos, esperando a que llegase José al mediodía; pues habían oído decir que comerían allí.

26Cuando llegó José a casa, le presentaron los regalos que habían traído y se postraron en tierra ante él.

27Él les preguntó: ¿Qué tal estáis? ¿Qué tal está vuestro anciano padre, del que me hablasteis?, ¿vive todavía?

28Le contestaron: Estamos bien tus siervos y nuestro padre todavía vive. Y se postraron.

29Echando una mirada, vio José a Benjamín, su hermano materno, y preguntó: ¿Es ése vuestro hermano menor, del que me hablasteis? Y añadió: Dios te favorezca, hijo mío.

30A José se le conmovieron las entrañas, por su hermano, y le vinieron ganas de llorar; y entrando aprisa en la alcoba, lloró allí.

31Después se lavó la cara y salió, y dominándose mandó: Servid la comida.

32Le sirvieron a él por un lado, a ellos por otro y a los comensales egipcios por otro pues los egipcios no pueden comer con los hebreos: sería abominable para los egipcios .

33Se sentaron frente a él, empezando por el mayor y terminando por el menor. Ellos se miraban asombrados.

34José les hacía pasar porciones de su mesa, y la porción para Benjamín era cinco veces mayor. Bebieron hasta embriagarse con él.

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