Génesis 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1La serpiente era el animal más astuto de cuantos el Señor Dios había creado; y entabló conversación con la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?
2La mujer contestó a la serpiente: ¡No! Podemos comer de todos los árboles del jardín;
3solamente del árbol que está en medio del jardín nos ha prohibido Dios comer o tocarlo, bajo pena de muerte.
4La serpiente replicó: ¡Nada de pena de muerte!
5Lo que pasa es que Dios sabe que, en cuanto comáis de él, se os abrirán los ojos y seréis como Dios, versados del bien y del mal.
6Entonces la mujer cayó en la cuenta de que el árbol tentaba el apetito, era una delicia de ver y deseable para tener acierto. Tomó fruta del árbol, comió y se la alargó a su marido, que comió con ella.
7Se les abrieron los ojos a los dos, y descubrieron que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
8Oyeron al Señor Dios que se paseaba por el jardín tomando el fresco. El hombre y su mujer se escondieron entre los árboles del jardín, para que el Señor Dios no los viera.
9Pero el Señor Dios llamó al hombre: ¿Dónde estás?
10Él contestó: Te oí en el jardín, me entró miedo porque estaba desnudo, y me escondí.
11El Señor Dios le replicó: Y, ¿quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol prohibido?
12El hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me alargó el fruto y comí.
13El Señor Dios dijo a la mujer: ¿Qué has hecho? Ella respondió: La serpiente me engañó y comí.
14El Señor Dios dijo a la serpiente: Por haber hecho eso, maldita tú entre todos los animales domésticos y salvajes; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida;
15pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: él herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.
16A la mujer le dijo: Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará.
17Al hombre le dijo: Porque le hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol prohibido, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas;
18brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo.
19Con sudor de tu frente comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella te sacaron; pues eres polvo y al polvo volverás.
20El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.
21El Señor Dios hizo pellizas para el hombre y su mujer y se las vistió.
22Y el Señor Dios dijo: Si el hombre es ya como uno de nosotros, versado en el bien y el mal, ahora sólo le falta echar mano al árbol de la vida, tomar, comer y vivir para siempre.
23Y el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de donde lo había sacado.
24Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y la espada llameante que oscilaba para cerrar el camino del árbol de la vida.