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Ezequiel 36

Biblia del Peregrino (1993)

1Y tú, Hijo de Adán, profetiza así a los montes de Israel: Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor:

2Esto dice el Señor Dios: Por haber dicho su enemigo: ¡Bien! Los cerros antiguos son propiedad nuestra;

3por eso profetiza así: Esto dice el Señor Dios: Porque os han arrasado y pisoteado y conquistado los restantes pueblos; porque habéis andado en boca de deslenguados y os ha difamado la gente;

4por eso, montes de Israel, escuchad la Palabra del Señor Dios: Esto dice el Señor Dios a los montes y a los collados, a las torrenteras y a las vaguadas, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que fueron botín y burla del resto de los pueblos vecinos;

5por tanto, esto dice el Señor Dios: Juro que en el fuego de mi celo hablo contra el resto de las naciones que se han apoderado de mi tierra con regocijo de corazón y mala entraña, despoblándola y esquilmándola.

6Por eso profetiza a la tierra de Israel diciendo a los montes y a los collados, a los cauces de los ríos y a las vaguadas: Esto dice el Señor Dios: Yo hablo con celo y con cólera, porque habéis cargado con el sarcasmo de las naciones;

7por eso, así dice el Señor Dios: Juro con la mano en alto que los pueblos que os rodean cargarán con sus sarcasmos.

8Y vosotros, montes de Israel, echaréis frondas y daréis fruto para mi pueblo, Israel, que está para llegar.

9Porque yo estoy con vosotros y me vuelvo hacia vosotros: os labrarán y os sembrarán.

10Acrecentaré vuestra población, toda la Casa de Israel; serán repobladas las ciudades y las ruinas serán reconstruidas.

11Acrecentaré vuestra población y vuestro ganado [serán muchos y fecundos y haré que os habiten como antaño y os concederé más bienes que al principio, y sabréis que yo soy el Señor.

12Haré que os transite la gente de mi pueblo, Israel; tomarán posesión de vosotros y seréis su heredad y no volveréis a quedaros sin hijos.

13Esto dice el Señor Dios: Porque te dicen: Eres devoradora de hombres, has dejado a tu nación sin hijos;

14por eso no devorarás más hombres ni dejarás a tu nación sin hijos -oráculo del Señor Dios-.

15Haré que no escuches más los sarcasmos de los paganos, y ya no tendrás que cargar con las afrentas de los pueblos ni volverás a dejar a tu nación sin hijos -oráculo del Señor Dios-.

16Me dirigió la palabra el Señor:

17Hijo de Adán, cuando la Casa de Israel habitaba en su tierra la contaminó con su conducta y con sus malas obras; para mí su proceder fue como sangre inmunda.

18Entonces derramé mi cólera sobre ellos por la sangre que habían derramado en el país y por haberlo contaminado con sus ídolos.

19Los esparcí por las naciones y anduvieron dispersos por los países; según su proceder y sus malas obras los juzgué.

20Al llegar a las diversas naciones profanaron mi santo Nombre, pues decían de ellos: Éstos son el pueblo del Señor, han tenido que salir de su tierra.

21Entonces sentí lástima de mi Nombre santo, profanado por la Casa de Israel en las naciones adonde fue.

22Por eso, di a la Casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: No lo hago por vosotros, Casa de Israel, sino por mi santo Nombre, profanado por vosotros en las naciones adonde fuisteis.

23Mostraré la santidad de mi Nombre ilustre profanado entre los paganos, que vosotros profanasteis en medio de ellos, y sabrán los paganos que yo soy el Señor -oráculo del Señor Dios- cuando les muestre mi santidad en vosotros.

24Os recogeré por las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.

25Os rociaré con un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.

26Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.

27Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que cumpláis mis mandatos poniéndolos por obra.

28Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

29Os libraré de vuestras inmundicias, llamaré al grano y lo haré abundar y no os dejaré pasar hambre;

30haré que abunden los frutos de los árboles y las cosechas de los campos, para que no os insulten los paganos llamándoos muertos de hambre.

31Al acordaros de vuestra conducta perversa y de vuestras malas acciones, sentiréis asco de vosotros mismos por vuestras culpas y abominaciones.

32Sabedlo bien, no lo hago por vosotros -oráculo del Señor Dios-; avergonzaos y sonrojaos de vuestra conducta, Casa de Israel.

33Esto dice el Señor Dios: Cuando os purifique de vuestras culpas, haré que se repueblen las ciudades y que las ruinas se reconstruyan.

34Volverán a labrar la tierra desolada, después de haber estado baldía a la vista de los caminantes.

35Dirán: Esta tierra desolada está hecha un paraíso, y las ciudades arrasadas, desiertas, destruidas, son plazas fuertes habitadas.

36Y los pueblos que queden en vuestro contorno sabrán que yo, el Señor, reedifico lo destruido y planto lo arrasado. Yo, el Señor, lo digo y lo hago.

37Esto dice el Señor Dios: Me dejaré suplicar por la Casa de Israel y le concederé esto: acrecentaré su población como un rebaño.

38Como rebaño de ovejas consagradas, como ovejas en Jerusalén durante la fiesta, así rebosarán de gente las ciudades arrasadas. Y sabrán que yo soy el Señor.

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