Ezequiel 11
Biblia del Peregrino (1993) ›1Me arrebató el espíritu y me llevó en volandas a la puerta oriental de la casa del Señor, la que mira al levante; allí, junto a la puerta, había veinticinco hombres, entre los que distinguí a Jazanías, hijo de Azur, y a Palatías, hijo de Banías, jefes del pueblo.
2El Señor me dijo: Hijo de Adán, ésos son los que en esta ciudad maquinan maldades y planean crímenes.
3Andan diciendo: Pronto reconstruiremos las casas: la ciudad es la olla y nosotros la tajada.
4Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, Hijo de Adán.
5Bajó sobre mí el Espíritu del Señor y me dijo: Di: Esto dice el Señor: Eso pensáis vosotros, Casa de Israel; conozco vuestras cavilaciones.
6Habéis multiplicado vuestras víctimas en esta ciudad, habéis llenado de víctimas sus calles.
7Por tanto, esto dice el Señor Dios: La ciudad es la olla, de la que los sacaré a vosotros, y las víctimas vuestras son la tajada.
8Teméis la espada: pues mandaré la espada contra vosotros -oráculo del Señor Dios-.
9Os sacaré de la ciudad, os entregaré en poder de bárbaros y haré justicia en vosotros.
10Os juzgaré en la frontera de Israel, caeréis a espada y sabréis que yo soy el Señor.
11No será ya vuestra olla ni vosotros su tajada: os juzgaré en la frontera de Israel.
12Y sabréis que yo soy el Señor, cuyas leyes no habéis seguido, cuyos mandatos no habéis cumplido, sino que habéis imitado las costumbres de los pueblos vecinos.
13Mientras yo profetizaba, cayó muerto Palatías, hijo de Banías; entonces caí rostro en tierra y rompí a gritar, diciendo: ¡Ay, Señor Dios, vas a aniquilar al resto de Israel!
14Me vino esta palabra del Señor:
15Hijo de Adán, los habitantes de Jerusalén dicen de tus hermanos, compañeros tuyos de exilio, y de la Casa de Israel toda entera: Ellos se han alejado del Señor, a nosotros nos toca poseer la tierra.
16Por tanto, di: Esto dice el Señor Dios: Cierto, los llevé a pueblos lejanos, los dispersé por los países y fui para ellos un santuario pasajero en los países adonde fueron.
17Por tanto, di: Esto dice el Señor Dios: Os reuniré de entre los pueblos, os recogeré de los países en los que estáis dispersos y os daré la tierra de Israel.
18Entrarán y quitarán de ella todos sus ídolos y abominaciones.
19Les daré un corazón íntegro e infundiré en ellos un espíritu nuevo: les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,
20para que sigan mis leyes y pongan por obra mis mandatos; serán mi pueblo y yo seré su Dios.
21Pero si el corazón se les va tras sus ídolos y abominaciones, les daré su merecido -oráculo del Señor Dios-.
22Los querubines levantaron las alas sin separarse de las ruedas; mientras tanto, la Gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos.
23La Gloria del Señor se elevó sobre la ciudad y se detuvo en el monte, al oriente de la ciudad.
24Entonces el espíritu me arrebató y me llevó en volandas al destierro de Babilonia, en éxtasis; la visión desapareció.
25Y yo les conté a los desterrados lo que el Señor me había revelado.