Eclesiástico (Sirácide) 43
Biblia del Peregrino (1993) ›1El firmamento límpido es belleza del cielo, la bóveda celeste es espectáculo majestuoso.
2El sol cuando sale derramando calor, ¡qué obra tan maravillosa del Señor!,
3a mediodía abrasa la tierra, ¿quién puede resistir su ardor?
4Un horno encendido calienta la fundición, un rayo de sol quema los montes, una lengua del astro calcina la tierra habitada y su brillo ciega los ojos.
5¡Qué grande el Señor que lo hizo!, sus órdenes espolean a sus campeones.
6También brilla la luna en fases y ciclos y rige los tiempos como signo perpetuo,
7determina las fiestas y las fechas y se complace menguando en su órbita,
8de mes en mes se renueva, ¡qué maravilloso cambiar! Señal militar, instrumento celeste que enciende el firmamento con su brillo.
9Las estrellas adornan la belleza del cielo y su luz resplandece en la altura divina;
10a una orden de Dios ocupan su puesto y no se cansan de hacer la guardia.
11Mira el arco iris y bendice a su Creador: ¡qué esplendor majestuoso!
12Abarca el horizonte con su esplendor cuando lo tensa la mano poderosa de Dios.
13Su poder traza el relámpago y acelera los rayos justicieros;
14crea para un destino un depósito y hace volar las nubes como buitres.
15Su poder condensa las nubes y desmenuza las piedras de granizo.
16El estruendo de su trueno estremece la tierra, y con su fuerza sacude las montañas;
17cuando él quiere, sopla el viento del sur, la tormenta del norte, el ciclón y el huracán.
18Sacude la nieve como bandada de pájaros, y al bajar se posa como langosta; su belleza blanca deslumbra los ojos, y cuando cae, se extasía el corazón;
19derrama escarcha como sal, sus cristales destellan como zafiros.
20Hace soplar el helado viento del norte y su frío cuaja el estanque, hiela todos los depósitos y reviste el aljibe con una coraza;
21quema la hierba del monte como la sequía y los brotes de la dehesa como una llamarada;
22pero el rocío que destila lo sana todo: suelta y fecunda la tierra reseca.
23Su sabiduría domeña el océano y planta islas en el mar;
24los navegantes describen su extensión, y al oírlos, nos asombramos;
25en él hay creaturas extrañas y toda especie de monstruos marinos.
26Por él tiene éxito su mensajero y su palabra ejecuta su voluntad.
27Aunque siguiéramos, no acabaríamos, la última palabra: Él lo es todo.
28Encarezcamos su grandeza impenetrable, él es más grande que todas sus obras;
29el Señor es temible en extremo, y son admirables sus palabras.
30Los que ensalzáis al Señor, levantad la voz, esforzaos cuanto podáis, que aún queda más, los que alabáis al Señor, redoblad las fuerzas, y no os canséis, porque no acabaréis.
31¿Quién lo ha visto que pueda describirlo?, ¿quién lo alabará como él es?
32Quedan cosas más grandes ocultas, sólo un poco he visto de sus obras.
33Todo lo ha hecho el Señor, y a sus fieles les da sabiduría.