Eclesiástico (Sirácide) 31
Biblia del Peregrino (1993) ›1Las vigilias del rico acaban con su salud, la preocupación por el sustento aleja el sueño.
2La preocupación por el sustento ahuyenta el sueño, lo turba más que grave enfermedad.
3El rico trabaja por amasar una fortuna, y descansa acumulando lujos,
4el pobre trabaja, y le faltan las fuerzas, y si descansa, pasa necesidad.
5El que codicia el oro no quedará impune, el que ama el dinero se extraviará por él.
6Muchos quedaron empeñados por el oro y se entramparon por las perlas, pero no los libraron de la desgracia ni los salvaron el día de la cólera.
7Son una trampa para el necio, el inexperto se enreda en ella.
8Dichoso el hombre que se conserva íntegro y no se pervierte por la riqueza.
9¿Quién es? Vamos a felicitarlo, porque ha hecho algo admirable en su pueblo.
10¿Quién en la prueba demostró ser perfecto? Ése tendrá paz y tendrá honor. ¿Quién pudiendo desviarse no se desvió, pudiendo hacer el mal no lo hizo?
11Su bondad está confirmada, y la asamblea pronunciará su elogio.
12Hijo mío, invitado a la mesa de un rico, no seas glotón ni comentes: Cuántas cosas.
13Piensa que el ojo envidioso es malo y que Dios lo aborrece; nada se ha creado más triste que el ojo: por lo que sea, a él le toca llorar.
14donde él mira no eches tú la mano, no tropieces con él en la fuente.
15Trata a tu vecino con delicadeza, pensando en lo que a ti te desagrada;
16Sírvete lo que te pongan delante, no seas glotón, y no quedarás mal; piensa que tu vecino es como tú y come lo que te pongan.
17Termina el primero, como pide la educación, y no rebañes, para que no te desprecien.
18Si estás entre muchos invitados, no te sirvas antes que el vecino.
19Al hombre educado le basta poco, y en la cama no se sofoca; (TH: mientras que el necio sufre dolores, insomnio, torturas, ahogo, retortijones).
20A estómago moderado, sueño saludable, por la mañana se levantará bien despierto. El insaciable sufre dolores, insomnio, cólico y retortijones.
21Si te han forzado a comer mucho, levántate, vomita y sentirás alivio.
22Escucha, hijo mío, no me desaires, y al final me darás la razón: procede en todo con moderación, y no sufrirás desgracias.
23Al huésped generoso lo bendicen los labios, y la fama de su esplendidez es duradera;
24del huésped tacaño se murmura en la plaza, y la fama de su mezquindad es duradera.
25No te hagas el valiente con el vino, que a muchos ha tumbado el alcohol.
26El horno pone a prueba la obra del herrero, el vino a los arrogantes cuando riñen.
27¿A quién da vida el vino? Al que lo bebe con moderación. ¿Qué vida es ésa cuando falta el vino, que fue creado desde el principio para alegrar?
28Alegría, gozo y euforia es el vino bebido a su tiempo y con moderación;
29dolor de cabeza, tartamudez, afrenta es el vino bebido con pasión e irritación.
30Mucho licor enreda al necio: lo deja sin fuerzas y lleno de heridas.
31Mientras se bebe vino no reprendas al vecino, ni te burles de él cuando está alegre; no lo ofendas con tus palabras ni lo humilles delante de los demás.