Deuteronomio 28
Biblia del Peregrino (1993) ›1Si obedeces y escuchas la voz del Señor, tu Dios, poniendo por obra todos los preceptos que yo te mando hoy, el Señor, tu Dios, te pondrá por encima de todas las naciones del mundo.
2Sobre ti irán viniendo, hasta darte alcance, todas estas bendiciones, si escuchas la voz del Señor, tu Dios:
3Bendito seas en la ciudad, bendito seas en el campo.
4Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu suelo, el fruto de tu ganado, las crías de tus reses y el parto de tus ovejas.
5Bendita tu cesta y tu artesa.
6Bendito seas al entrar y al salir.
7Que el Señor te entregue ya vencidos los enemigos que se alcen contra ti; saldrán contra ti por un camino y por siete caminos huirán.
8Que el Señor mande contigo la bendición en tus graneros y en tus empresas y te bendiga en la tierra que va a darte el Señor, tu Dios.
9Que el Señor te nombre su pueblo santo, como te tiene prometido, si guardas los preceptos del Señor, tu Dios, y vas por sus caminos;
10así verán todos los pueblos de la tierra que se ha invocado sobre ti el Nombre del Señor, y te temerán.
11Que el Señor te enriquezca con el fruto de tu vientre, el fruto de tu ganado y el fruto de tu suelo, en la tierra que el Señor había prometido a tus padres que te daría a ti.
12Que el Señor te abra su rico almacén del cielo, dando a su tiempo la lluvia a tu tierra y bendiciendo todas tus tareas; así, prestarás a muchas naciones y tú no pedirás prestado.
13Que el Señor te ponga en el primer lugar, no en el último; que vayas siempre a más, nunca a menos; si escuchas los preceptos del Señor, tu Dios, que yo te mando hoy, poniéndolos por obra,
14y no te apartas a derecha ni a izquierda de lo que yo te mando hoy, yendo detrás de dioses extranjeros para darles culto.
15Pero si no escuchas la voz del Señor, tu Dios, poniendo por obra todos los preceptos y mandatos que yo te mando hoy, irán viniendo sobre ti, hasta darte alcance, todas estas maldiciones:
16Maldito seas en la ciudad, maldito seas en el campo.
17Maldita tu cesta y tu artesa.
18Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu suelo, las crías de tus reses y el parto de tus ovejas.
19Maldito seas al entrar y al salir.
20Que el Señor te mande la maldición, el pánico y la amenaza en todas las tareas que emprendas, hasta que seas exterminado, hasta que perezcas sin tardanza, por haberlo abandonado con tus malas obras.
21Que el Señor te contagie la peste, hasta terminar contigo, en esa tierra adonde vas para tomarla en posesión.
22Que el Señor te hiera de tisis, calenturas y delirios; sequía, agostamiento y tizón; que te persigan hasta que perezcas.
23Que el cielo sobre tu cabeza sea de bronce y la tierra bajo tus pies de hierro.
24Que el Señor te mande en vez de lluvia polvo, y haga bajar ceniza del cielo, hasta que seas exterminado.
25Que el Señor te entregue ya vencido al enemigo: saldrás contra él por un camino y por siete caminos huirás; serás el espanto de todos los reinos de la tierra;
26será tu cadáver pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra, y no habrá quien las espante.
27Que el Señor te hiera de viruela, bubones, tiña y sarna, que no puedes sanar.
28Que el Señor te hiera de locura, ceguera y demencia;
29andarás a tientas a mediodía, como a tientas anda un ciego en su tiniebla. Fracasarás en todos tus caminos, te explotarán y te robarán mientras vivas, y no habrá quien te salve.
30Te prometerás con una mujer, y otro se la gozará; te edificarás una casa, y no la habitarás; te plantarás una viña, y no la vendimiarás.
31Te matarán el buey ante tus ojos, y no lo probarás; te robarán el asno, y no te lo devolverán; entregarán tu rebaño al enemigo, y no habrá quien te salve.
32Serán entregados tus hijos e hijas a un pueblo extranjero; tus ojos lo verán y se irán consumiendo por ellos, sin que puedas echarles una mano.
33Un pueblo desconocido se comerá el fruto de tu suelo, tus fatigas; te verás explotado y aplastado del todo mientras vivas,
34hasta volverte loco, por el espectáculo que han de contemplar tus ojos.
35Que el Señor te hiera en las rodillas y en los muslos con úlceras que no puedas sanar, de la planta de los pies hasta la cabeza.
36Que el Señor te haga marchar a ti y al rey que tú establezcas a una nación desconocida de ti y de tus padres; allí darás culto a dioses extranjeros de piedra y leño.
37Serás el asombro, el refrán y la burla de todos los pueblos adonde te deporte el Señor, tu Dios.
38Saldrás al campo cargado de semilla y cosecharás una miseria, porque te lo devorará la langosta.
39Plantarás y cultivarás viñas, y no beberás ni almacenarás vino, porque te lo comerá el gusano.
40Tendrás olivos en todos tus terrenos, y no te ungirás con aceite, porque se te caerán las olivas.
41Engendrarás hijos e hijas, y no serán para ti, pues marcharán al cautiverio.
42De tus árboles frutales y cosechas se apoderarán los insectos.
43El extranjero que viva entre los tuyos se alzará sobre ti, cada vez más arriba, y tú caerás, cada vez más abajo;
44él te prestará, y tú no le podrás prestar; él estará en el primer lugar y tú en el último.
45Sobre ti irán viniendo todas estas maldiciones, te perseguirán y te darán alcance, hasta exterminarte, por no haber escuchado la voz del Señor, tu Dios, y haber desobedecido los preceptos y mandatos que él te mandó.
46Y ellas serán signo y prodigio contra ti y tu descendencia para siempre.
47Por no haber servido al Señor, tu Dios, con alegría y generosidad en tu abundancia,
48servirás al enemigo que mande el Señor contra ti: en hambre y sed, desnudez y miseria total; él te pondrá en los hombros un yugo de hierro, hasta exterminarte.
49El Señor alzará contra ti una nación lejana se lanzará sobre ti como buitre desde los confines de la tierra ; una nación de lengua incomprensible,
50nación cruel sin respeto para el anciano, sin piedad para el muchacho;
51que devorará el fruto de tu ganado y el fruto de tu suelo, hasta exterminarte; que no dejará rastro de tu trigo, tu mosto y tu aceite, de las crías de tu ganado y del parto de tus ovejas, hasta destruirte;
52que te sitiará en todas tus ciudades, hasta que se derrumben las altas y sólidas murallas en las que habías depositado la seguridad de toda tu tierra; te sitiará en todas tus ciudades, por toda la tierra que va a darte el Señor, tu Dios,
53y te comerás el fruto de tu vientre, la carne de los hijos e hijas que te haya dado el Señor, tu Dios, en la angustia del asedio con que te estrechará tu enemigo.
54El más refinado y exquisito mirará con envidia a su hermano, a la mujer que se acostaba en sus brazos y a los hijos que le queden,
55por tener que repartir con otros la carne del hijo que se coma, al no haberle quedado ya nada, en la angustia del asedio con que te estreche tu enemigo, en todas tus ciudades;
56la más refinada y exquisita contigo, la que jamás se aventuraba a posar la planta del pie sobre la tierra, de tanta finura y exquisitez, mirará con envidia al hombre que se acostaba en sus brazos, a su hijo y a su hija;
57a la placenta que le sale entre las piernas y al hijo que acaba de parir, que querría comérselos a escondidas, al faltarle todo, en la angustia del asedio con que te estreche tu enemigo, en todas tus ciudades.
58Si no pones por obra todos los artículos de esta ley, escritos en este código, temiendo este nombre glorioso y terrible, el Señor, tu Dios,
59el Señor os producirá a ti y a tus descendientes heridas impresionantes, heridas tremendas y enconadas, enfermedades malignas y crónicas;
60él volverá contra ti las epidemias egipcias que te horrorizan y te las pegará,
61y todas las enfermedades y heridas que no aparecen en el código de esta ley también las lanzará contra ti, hasta exterminarte.
62Pocos seréis los que quedéis, después de haber sido numerosos como las estrellas del cielo, por no haber escuchado la voz del Señor, tu Dios.
63Como gozó el Señor haciéndoos el bien, haciéndoos crecer, igual ha de gozar destruyéndoos y exterminándoos; seréis arrancados de la tierra adonde vas a entrar para tomarla en posesión,
64y el Señor os dispersará entre todos los pueblos, de un extremo a otro de la tierra, y allí darás culto a dioses extranjeros, desconocidos de ti y de tus padres, piedra y leño;
65no descansarás jamás en esos pueblos, no reposará nunca la planta de tu pie; el Señor te volverá allí asustadizo, ciego y cobarde;
66vivirás pendiente de un hilo, temblarás día y noche, no vivirás jamás seguro;
67por la mañana dirás: Ojalá anocheciese, y por la tarde: Ojalá amaneciese, por el pavor que estremecerá tu corazón, por el espectáculo que verán tus ojos.
68El Señor te hará volver en barcos a Egipto, por ese camino del que yo te dije: No lo volverás a ver, y allí seréis puestos en venta como esclavos y esclavas a vuestros enemigos, y no habrá comprador.
69Términos de la alianza que el Señor mandó a Moisés concluir con los israelitas en Moab, aparte de la alianza que había concluido con ellos en el monte Horeb.