Deuteronomio 14
Biblia del Peregrino (1993) ›1Hijos sois del Señor, vuestro Dios. No os haréis incisiones ni os raparéis la frente por un muerto.
2Eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios; el Señor te ha elegido entre todos los pueblos de la tierra como pueblo de su propiedad.
3No comerás nada abominable:
4Animales terrestres comestibles: el toro, el cordero, el cabrito,
5el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el antílope, el bisonte y el rebeco.
6De los animales terrestres podéis comer todos los rumiantes bisulcos de pezuña partida;
7se exceptúan sólo los siguientes: el camello, la liebre y el león, que son rumiantes, pero no tienen la pezuña partida, tenedlos por impuros;
8el jabalí, que tiene la pezuña partida, pero no es rumiante, tenedlo por impuro. No comáis su carne ni toquéis sus cadáveres.
9Animales acuáticos comestibles: podéis comer los que tienen aletas y escamas;
10pero los que no tienen aletas ni escamas no los podéis comer, tenedlos por impuros.
11Podéis comer todas las aves puras,
12pero no podéis comer el águila, el quebrantahuesos, el buitre negro,
13el buitre, el milano en todas sus variedades,
14el cuervo en todas sus variedades,
15el avestruz, el chotacabras, la gaviota y el halcón en todas sus variedades,
16el búho, el mochuelo, la corneja,
17el pelícano, el calamón, el mergo,
18la cigüeña y la garza en todas sus variedades, la abubilla y el murciélago,
19y los insectos, tenedlos por impuros, no son comestibles.
20Podéis comer todas las aves puras.
21No comeréis sus cadáveres, dejádselos al inmigrante que vive en tu vecindad para que se los coma o véndeselos al extranjero, porque tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios. No cocerás un cabrito en la leche de su madre.
22Todos los años apartarás la décima parte de los productos de tus campos
23y comerás en presencia del Señor, tu Dios, en el lugar que se elija por morada de su Nombre, el diezmo de tu trigo, tu mosto y tu aceite y los primogénitos de tus reses y ovejas, para que aprendas a respetar al Señor, tu Dios, mientras te dure la vida.
24Si te resulta demasiado largo el camino y no puedes con todo, porque te ha bendecido el Señor, tu Dios, y porque te queda lejos el lugar que haya elegido el Señor para poner en él su Nombre,
25lo venderás, meterás el dinero en una bolsa y lo llevarás al lugar que elija el Señor, tu Dios.
26Allí compra lo que te apetezca: reses, ovejas, vino, licores, todo lo que te pida el apetito, y lo comerás en la presencia del Señor, disfrutando tú y los tuyos.
27Pero no descuides al levita de tu vecindad, pues no le tocó nada en el reparto de la heredad.
28Cada tres años apartarás el diezmo de la cosecha del año y lo depositarás a las puertas de la ciudad.
29Así, vendrá el levita, que no se benefició en el reparto de vuestra heredad, el inmigrante, el huérfano y la viuda que viven en tu vecindad, y comerán hasta hartarse. Así, te bendecirá el Señor tu Dios en todas las tareas que emprendas.