2 Samuel 24
Biblia del Peregrino (1993) ›1El Señor volvió a encolerizarse contra Israel e instigó a David contra ellos: Anda, haz el censo de Israel y Judá.
2El rey ordenó a Joab y a los oficiales del ejército que estaban con él: Id por todas las tribus de Israel, desde 27.hasta Berseba, a hacer el censo de la población para que yo sepa cuánta gente tengo.
3Joab le respondió: ¡Que el Señor, tu Dios, multiplique por cien la población y que su majestad lo vea con sus propios ojos! Pero, ¿qué pretende vuestra majestad con este censo?
4La orden del rey se impuso al parecer de Joab y de los oficiales del ejército, y salieron de palacio para hacer el censo de la población israelita.
5Pasaron el Jordán y empezaron por Aroer y por la población que hay en medio de la vaguada, hacia Gad y hasta Yazer.
6Llegaron a Galaad y al territorio hitita, a Cades. Llegaron a 27.y de allí rodearon hacia Sidón.
7Llegaron a la fortaleza de Tiro y todas las poblaciones de los heveos y cananeos; luego salieron al sur de Judá, hacia Berseba.
8Así recorrieron todo el territorio, y al cabo de nueve meses y veinte días volvieron a Jerusalén.
9Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá, quinientos mil.
10Pero después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque he hecho una locura.
11Antes de que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la Palabra del Señor:
12Vete a decir a David: Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno y yo lo ejecutaré.
13Gad se presentó a David y le notificó diciéndole: ¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo o tres días de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?
14David contestó: ¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.
15El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde 27.hasta Berseba murieron setenta mil hombres del pueblo.
16El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: ¡Basta! ¡Detén tu mano! El ángel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo.
17Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: ¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia.
18Y Gad fue aquel día a decir a David: Vete a edificar un altar al Señor en la era de Arauná, el jebuseo.
19Fue David, según la orden del Señor que le había comunicado Gad,
20y cuando Arauná se asomó y vio acercarse al rey con toda su corte, salió a postrarse ante él, rostro en tierra.
21Y dijo: ¿Por qué viene a mí vuestra majestad? David respondió: Vengo a comprarte la era para construir un altar al Señor y que cese la mortandad en el pueblo.
22Arauná le dijo: Tómela su majestad, y ofrezca en sacrificio lo que le parezca. Ahí están los bueyes para el holocausto y los trillos y los yugos para leña.
23Tu servidor se lo entrega todo al rey. Y añadió: ¡El Señor, tu Dios, acepte tu sacrificio!
24Pero el rey le dijo: No, no. Te la compraré pagándola al contado. No voy a ofrecer al Señor, mi Dios, víctimas que no me cuestan. Así, compró David la era y los bueyes de Arauná por medio kilo de plata.
25Construyó allí un altar al Señor, ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, el Señor se aplacó con el país y cesó la mortandad en Israel.