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2 Reyes 20

Biblia del Peregrino (1993)

1En aquel tiempo, Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a visitarlo, y le dijo: Así dice el Señor: Haz testamento porque vas a morir sin remedio.

2Entonces Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor:

3Señor, recuerda que he caminado en tu presencia con corazón sincero e íntegro y que he hecho lo que te agrada. Y lloró con largo llanto.

4Pero no había salido Isaías del patio central, cuando recibió esta Palabra del Señor:

5Vuelve a decirle a Ezequías, jefe de mi pueblo: Así dice el Señor, Dios de tu padre David: He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, voy a sanarte: dentro de tres días podrás subir al templo;

6y añado a tus días otros quince años. Te libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad; protegeré a esta ciudad, por mí y por mi siervo David.

7Isaías ordenó: Usad un emplasto de higos; que lo apliquen a la herida, y sanará.

8Ezequías le preguntó: ¿Y cuál es la señal de que el Señor me va a sanar y dentro de tres días podré subir al templo?

9Isaías respondió: Ésta es la señal de que el Señor cumplirá la palabra dada: ¿Quieres que la sombra adelante diez grados o que atrase diez?

10Ezequías comentó: Es fácil que la sombra adelante diez grados, lo difícil es que atrase diez.

11El profeta Isaías clamó al Señor, y el Señor hizo que la sombra atrasase diez grados en el reloj de Acaz.

12En aquel tiempo, Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y regalos al rey Ezequías cuando se enteró de que se había restablecido de su enfermedad.

13Ezequías se alegró y enseñó a los mensajeros su tesoro: la plata y el oro, los bálsamos y ungüentos, toda la vajilla y cuanto había en sus depósitos. No quedó nada en su palacio y en sus dominios que Ezequías no les enseñase.

14Pero el profeta Isaías se presentó al rey Ezequías y le dijo: ¿Qué ha dicho esa gente, y de dónde vienen a visitarte? Ezequías contestó: Han venido de un país lejano: de Babilonia.

15Isaías preguntó: ¿Qué han visto en tu casa? Ezequías dijo: Todo. No he dejado ninguno de mis tesoros sin enseñar.

16Entonces Isaías le dijo: Escucha la Palabra del Señor:

17Mira, llegarán días en que se llevarán a Babilonia todo lo que hay en tu palacio, cuanto atesoraron tus abuelos hasta hoy. No quedará nada, dice el Señor.

18Y a los hijos que salieron de ti, que tú engendraste, se los llevarán a Babilonia para que sirvan como palaciegos del rey.

19Ezequías dijo: Es auspiciosa la Palabra del Señor que has pronunciado, porque se decía a sí mismo: Mientras yo viva, habrá paz y seguridad.

20Para más datos sobre Ezequías y sus victorias y las obras que hizo: la alberca y el canal que construyó para llevar el agua a la ciudad, véanse los Anales del reino de Judá.

21Ezequías murió, y su hijo Manasés le sucedió en el trono.

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