Biblia
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1 Tesalonicenses 2

Biblia del Peregrino (1993)

1Vosotros sabéis, hermanos, que no os visitamos en vano.

2Después de sufrir malos tratos en Filipos, como sabéis, nuestro Dios nos dio valentía para exponeros la Buena Noticia de Dios entre fuerte oposición.

3Es que nuestra predicación no procede de engaño, ni de motivos sucios, ni usa el fraude;

4sino que, acreditados ante Dios exponemos la Buena Noticia que nos han encomendado, buscando agradar no a hombres, sino a Dios, que examina nuestros corazones.

5No usamos nunca un lenguaje lisonjero, lo sabéis, ni pretextos para ganar dinero, Dios es testigo;

6no hemos pretendido honores humanos, ni de vosotros ni de otros,

7aunque podíamos, como apóstoles, seros gravosos. Al contrario, nos portamos con vosotros con toda bondad, como una madre que acaricia a sus criaturas.

8Tal afecto os teníamos, que estábamos dispuestos a daros no sólo la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra vida: ¡Tanto os queríamos!

9Recordad, hermanos, nuestro esfuerzo y fatiga: noche y día trabajamos para no seros gravosos mientras os proclamábamos la Buena Noticia de Dios.

10Vosotros sois testigos y también Dios del trato que mantuvimos con vosotros, los creyentes: santo, justo e irreprochable;

11sabéis que tratamos a cada uno como un padre a su hijo,

12exhortándoos, animándoos, urgiéndoos a proceder de modo digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

13Por eso también nosotros damos gracias incesantes a Dios, porque, cuando nos escuchasteis la Palabra de Dios, la acogisteis, no como palabra humana, sino como realmente es, Palabra de Dios, activa en vosotros, los creyentes.

14Vosotros, hermanos, imitasteis el ejemplo de las Iglesias de Dios en Judea, fieles al Mesías Jesús; pues sufristeis de vuestros paisanos lo que ellos de los judíos;

15los cuales dieron muerte al Señor Jesús, nos persiguieron a nosotros, no agradan a Dios y son enemigos de todo el mundo;

16nos impiden hablar a los paganos para que se salven; y así están colmando la medida de sus pecados. Pero el castigo los alcanza finalmente.

17Nosotros, hermanos, huérfanos temporales de vosotros, en el cuerpo y no en el corazón, por la fuerza del deseo redoblamos los esfuerzos para visitaros.

18Yo, Pablo, una y dos veces quise ir a veros, pero me lo impidió Satanás.

19Pues, cuando venga el Señor nuestro, Jesús, ¿quién sino vosotros será nuestra esperanza y gozo y la corona de la que estemos orgullosos ante él?

20Vosotros sois mi gloria y mi gozo.

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