1 Samuel 14
Biblia del Peregrino (1993) ›1Un día Jonatán, hijo de Saúl, dijo a su escudero: Vamos a pasar hasta el destacamento filisteo, al otro lado de la cañada. Pero no se lo dijo a su padre.
2Saúl estaba entonces en las afueras de Guibeá, bajo el granado de la era. Su tropa era de unos seiscientos hombres.
3Ajías, hijo de Ajitub, hermano de Icabod, hijo de Fineés, hijo de Elí, sacerdote del Señor en Siló, llevaba un efod. La tropa no se dio cuenta de que Jonatán se alejaba.
4A ambos lados de la cañada que Jonatán intentaba pasar para llegar al destacamento filisteo había dos salientes rocosos: uno se llamaba Bosés y el otro Sene.
5Uno se erguía hacia el norte, frente a Micmás, y el otro hacia el sur, frente a Guibeá.
6Jonatán dijo a su escudero: Vamos a pasar hacia el destacamento de esos incircuncisos; a lo mejor el Señor nos da la victoria; no le cuesta salvar con muchos o con pocos.
7El escudero respondió: Haz lo que quieras; estoy a tu disposición.
8Jonatán dijo: Mira, vamos a pasar hasta esos hombres; nos descubrirán.
9Si nos dicen: ¡Alto! ¡No os mováis hasta que vayamos a vosotros!, nos quedamos quietos donde estamos, sin subir hacia ellos.
10Pero si nos dicen: ¡Subid acá!, subiremos, porque el Señor nos los entrega; ésta será la contraseña.
11El destacamento filisteo los descubrió, y comentaron: Mirad, unos hebreos que salen de las cuevas donde se habían escondido.
12Luego dijeron a Jonatán y a su escudero: Subid acá, que os contamos una cosa. Jonatán ordenó a su escudero: Sube detrás de mí, que el Señor se los entrega a Israel.
13Jonatán subió gateando, seguido de su escudero; los filisteos caían ante Jonatán, y su escudero, detrás, los iba rematando.
14Fue la primera victoria de Jonatán y su escudero: unos veinte hombres, como en medio surco de tierra arada.
15Temieron los filisteos del campamento y toda la tropa. Temieron también los de la guarnición y la fuerza de choque. La tierra tembló: hubo un pánico sobrehumano.
16Desde Guibeá de Benjamín vieron los centinelas de Saúl que el ejército enemigo huía a la desbandada.
17Entonces Saúl ordenó a los suyos: Pasad revista, a ver quién se ha separado de los nuestros. Pasaron revista, y faltaban Jonatán y su escudero.
18Saúl ordenó a Ajías: Acercadme el efod porque Ajías era el que llevaba entonces el efod en Israel .
19Mientras Saúl hablaba al sacerdote, el tumulto del campamento filisteo iba en aumento. Saúl dijo al sacerdote: Retira la mano.
20Todo el ejército de Saúl se reunió y se lanzó al combate; los filisteos se acuchillaban unos a otros, en medio de una enorme confusión.
21Y los hebreos movilizados hacía tiempo por los filisteos, y que habían subido con ellos al campamento, se pasaron a los israelitas de Saúl y Jonatán.
22Todos los israelitas que se habían escondido en la serranía de Efraín oyeron que los filisteos iban huyendo, y también se juntaron en su persecución.
23El Señor salvó aquel día a Israel. La lucha llegó hasta Bet-Avén. Los que seguían a Saúl eran unos dos mil hombres. La lucha se extendió por toda la serranía de Efraín.
24Saúl cometió aquel día un grave error, conjurando a la tropa: Maldito el que pruebe un bocado antes de la tarde, mientras me vengo de mis enemigos. Nadie probó bocado.
25Por el suelo había unos panales,
26y el ejército se acercó a los panales, que destilaban miel, pero nadie se la llevó a la boca, por miedo al juramento.
27Jonatán no había oído el juramento impuesto al pueblo por su padre, y alargó la punta del palo que llevaba en la mano, lo hundió en el panal de miel, se lo llevó a la boca y le brillaron los ojos.
28Uno de la tropa dijo: Tu padre nos echó un juramento maldiciendo al que probase hoy un bocado, y eso que la tropa está agotada.
29Jonatán exclamó: ¡Mi padre ha traído la desgracia al país! Mirad cómo me brillan los ojos, sólo por haber chupado esta poca miel.
30Si la tropa hubiera comido hoy de los despojos ganados al enemigo, ¡mayor habría sido la derrota de los filisteos!
31Aquel día destrozaron a los filisteos desde Micmás hasta Ayalón, y el ejército acabó agotado.
32Entonces echaron mano de los despojos y agarraron ovejas, vacas y terneros, los degollaron en el suelo y los comieron con la sangre.
33Avisaron a Saúl: Mira que la tropa está pecando contra el Señor, tomando la sangre. Saúl respondió: Rodad aquí una piedra grande.
34Luego ordenó: Id por entre la gente y decidles que cada uno me traiga su toro y su oveja; los degolláis aquí y los coméis; pero no pequéis contra el Señor tomando la sangre. Cada uno llevó lo que tenía, y Saúl degolló allí los animales.
35Levantó un altar al Señor fue el primero que levantó ,
36y después dijo: Bajaremos tras los filisteos de noche, a saquearlos hasta el amanecer, sin dejarles uno vivo. Le contestaron: Haz lo que te parezca bien. El sacerdote ordenó: Vamos a acercarnos a consultar a Dios.
37Saúl consultó a Dios: ¿Puedo bajar tras los filisteos? ¿Los entregarás en poder de Israel? Aquel día no obtuvo respuesta.
38Entonces ordenó: Acercaos todos los jefes del pueblo, para ver quién ha cometido hoy este pecado.
39Porque, ¡vive el Señor, salvador de Israel!, aunque sea mi hijo Jonatán, morirá sin remedio. Nadie le respondió.
40Entonces se dirigió a todo Israel: Vosotros poneos de un lado y yo con mi hijo Jonatán nos pondremos al otro. Le respondieron: Haz lo que te parezca bien.
41Entonces Saúl consultó al Señor, Dios de Israel: ¿Por qué no respondes hoy a tu siervo? Señor, Dios de Israel, si somos culpables yo o mi hijo Jonatán, salga cara; si es culpable tu pueblo Israel, salga cruz. Cayó la suerte en Jonatán y Saúl, y la tropa quedó libre.
42Entonces dijo Saúl: Echad a suertes entre mi hijo Jonatán y yo. Le tocó a Jonatán.
43Y Saúl le preguntó: Dime lo que has hecho. Jonatán le contó: Probé un poco de miel con la punta del palo que llevaba en la mano. ¡Y ahora me toca morir!
44Saúl le dijo: ¡Que Dios me castigue si no mueres, Jonatán!
45Pero la tropa dijo a Saúl: ¿Cómo va a morir Jonatán, que ha dado esta gran victoria a Israel? ¡De ningún modo! ¡Vive el Señor!, que no caerá a tierra ni un pelo de su cabeza; que su hazaña de hoy la ha hecho ayudado por Dios. Así salvaron la vida a Jonatán.
46Saúl dejó de perseguir a los filisteos, y éstos volvieron a sus casas.
47Después de ser proclamado rey de Israel, Saúl hizo la guerra a todos sus enemigos de alrededor: Moab, los amonitas, Edom, el rey de Sobá, los filisteos; y vencía en todas sus campañas
48haciendo proezas; derrotó a Amalec y libró a Israel de sus saqueadores.
49Sus hijos fueron: Jonatán, Isbaal, Malquisúa. De sus dos hijas, la mayor se llamaba Merab; la pequeña, Mical.
50Su mujer se llamaba Ajinoán, hija de Ajimás. El general de su ejército se llamaba Abner, hijo de Ner, tío de Saúl.
51Quis, padre de Saúl, y Ner, padre de Abner, eran hijos de Abiel.
52Durante todo el reinado de Saúl hubo guerra abierta contra los filisteos. A todo mozo valiente y aguerrido que veía, Saúl lo enrolaba en su ejército.