1 Pedro 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1De Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos que residen en la dispersión del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia, Bitinia,
2elegidos según el designio de Dios Padre, con la consagración del Espíritu, para someterse a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Gracia y paz en abundancia a vosotros.
3Bendito sea Dios, padre de nuestro Señor Jesucristo, que, según su gran misericordia y por la resurrección de Jesucristo de la muerte, nos ha regenerado para una esperanza viva,
4una herencia incorruptible, incontaminable, e inmarcesible, reservada para vosotros en el cielo.
5Por la fe os custodia el poder de Dios para una salvación dispuesta a revelarse el último día.
6Por eso estáis alegres, aunque por poco tiempo tengáis que soportar pruebas diversas.
7Si el oro, que perece, se aquilata al fuego, vuestra fe, que es más preciosa, será aquilatada para recibir alabanza, honor y gloria cuando se revele Jesucristo.
8No lo habéis visto, y lo amáis; sin verlo, creéis en él y os alegráis con gozo indecible y glorioso,
9pues vais a recibir, como término de [vuestra fe, la salvación personal.
10Acerca de esa salvación indagaron y estudiaron los profetas que profetizaron la gracia que ibais a recibir.
11Indagaban para averiguar el tiempo y las circunstancias que indicaba el Espíritu de Cristo que habitaba en ellos, cuando predecía la pasión y la subsiguiente glorificación.
12Les revelaron que no era para ellos, sino para vuestro servicio, eso que ahora han anunciado los que traen la Buena Noticia, inspirados por el Espíritu Santo enviado desde el cielo: cosas que los ángeles querrían presenciar.
13Por tanto, teñidos mentalmente y sobrios esperad de lleno esa gracia que se os concederá cuando se revele Jesucristo.
14Como hijos obedientes no os dejéis modelar por los deseos de antes, cuando vivíais en la ignorancia;
15antes bien, como el que os llamó es santo, sed también vosotros santos en todo vuestro proceder;
16pues así está escrito: Sed santos, porque yo soy santo.
17Y si llamáis Padre al que juzga imparcialmente las acciones de cada uno, proceded con cautela durante vuestra permanencia en la tierra.
18Sabed que os han rescatado de vuestra mala conducta heredada, no con plata y oro corruptibles,
19sino con la preciosa sangre de Cristo, Cordero sin mancha ni tacha,
20predestinado antes de la creación del mundo y revelado al final de los tiempos, en favor vuestro.
21Por medio de él creéis en Dios, que lo resucitó de la muerte y lo glorificó; de ese modo vuestra fe y esperanza se dirigen a Dios.
22Purificad vuestras conciencias sometiéndoos a la verdad y amad a los hermanos sin fingimiento, de corazón; amaos intensamente unos a otros,
23pues habéis sido regenerados, no de semilla corruptible, sino por la palabra incorruptible y permanente del Dios vivo.
24Pues toda carne es hierba y su belleza como flor del campo; se agosta la hierba, se marchita la flor,
25pero la Palabra del Señor permanece para siempre. Esa palabra es la Buena Noticia que se os ha anunciado.