Proverbios 23
La Palabra de Dios para todos ›16— Cuando te sientes a comer con alguien importante, recuerda bien con quién estás.
2No te apresures a comer aunque tengas mucha hambre.
3No te llenes de los manjares que te ofrezcan porque te pones en evidencia.
47— No arruines tu salud por las riquezas, más bien sé sabio y deja esa obsesión.
5En un momento las tienes y luego se esfuman; vuelan tan rápido que parece que tuvieran alas como las águilas.
68— No te sientes a la mesa de un avaro y aléjate de sus manjares,
7porque así es la clase de gente que siempre piensa en el costo. Así que aunque te diga: «Come y bebe», no es sincero contigo y
8si comes de su comida te darán náuseas. Terminarás vomitando todo y la sobremesa será un fracaso.
99— No trates de enseñarle a un bruto, pues se burlará de tus palabras sabias.
1010— Nunca cambies los linderos antiguos, ni invadas la tierra de los huérfanos
11porque su Defensor es poderoso, se pondrá en tu contra y los defenderá.
1211— Concentra tu mente en la disciplina, y tus oídos en aprender todo lo que puedas.
1312— No te niegues a castigar al muchacho, que unos cuantos azotes no lo van a matar;
14dale unos azotes y así lo librarás de la muerte.
1513— Hijo mío si te haces sabio, se me alegrará el corazón;
16me sentiré muy feliz si eres honesto en lo que dices.
1714— No sientas envidia de los perversos y haz todo lo posible por respetar al SEÑOR.
18Siempre hay esperanza; la esperanza nunca se acaba.
1915— Así que escucha, hijo mío, y sé sabio; preocúpate por vivir honestamente.
20No te hagas amigo de los borrachos ni te juntes con los comilones,
21porque los borrachos y los comilones terminan en la ruina, y los perezosos terminan vistiendo harapos.
2216— Escucha lo que te dice tu papá, que te engendró; respeta a tu mamá, aun cuando esté anciana.
23Vale la pena invertir para obtener la verdad, la sabiduría, el aprendizaje y el entendimiento; invierte en ellos y no los vendas.
24El papá del justo se llena de felicidad, y el que tiene un hijo sabio se alegrará con él.
25Entonces haz felices a tu papá y tu mamá; ¡que se llene de alegría la que te dio a luz!
2617— Hijo mío, presta atención a lo que te digo y fíjate en el ejemplo que te doy;
27porque la mujer de otro, la prostituta, es como un pozo profundo y estrecho;
28se pone al acecho como un ladrón, y hace que los hombres se conviertan en pecadores.
2918— ¿Quién se queja? ¿A quién le duele? ¿Quién se mete en líos? ¿Quién gime? ¿Quién es herido sin razón? ¿Quién tiene los ojos morados?
30El que vive pegado a la botella de vino y anda mezclando bebidas.
31Así que no te fijes en lo rojo que se pone el vino, ni como brilla en la copa ni como baja suavemente;
32porque al final muerde como una serpiente, echa veneno como una víbora.
33El vino te hará ver alucinaciones e imaginar porquerías;
34sentirás como si estuvieras en medio del mar, recostado en lo alto del palo mayor.
35Y dirás: «No sentí cuando me golpearon, me dieron una paliza y ni cuenta me di; pero cuando me despierte iré por otro trago».