Hechos 11
Peshitta en español (NT) ›1Y los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea se enteraron de que los gentiles también habían recibido la palabra de Dios,
2y al subir Simón a Jerusalén, los que eran de la circuncisión contendían con él,
3diciendo: Él ha entrado en casas de incircuncisos para comer con ellos.
4Entonces Simón comenzó a narrarles en orden:
5Mientras oraba yo en Jope, vi en una visión algo parecido a un lienzo que bajaba y que estaba atado de sus cuatro extremos, y bajaba del cielo, y vino hacia mí.
6Cuando lo observé, miré que había animales cuadrúpedos , reptiles y aves del cielo.
7Entonces escuché una voz que me decía: "Simón, levántate, mata y come".
8Pero yo dije: "¡De ningún modo, Señor mío! Porque jamás ha entrado en mi boca nada impuro o inmundo",
9y de nuevo una voz me dijo desde el Cielo: "Lo que Dios purificó no lo tengas tú por impuro".
10Esto ocurrió tres veces; luego todo fue alzado hacia al Cielo.
11Y en aquel mismo momento, los tres varones que Cornelio había mandado hacia mí desde Cesarea, llegaron y se pusieron en la entrada del patio de donde me hospedaba.
12Entonces el espíritu me dijo: "Ve con ellos sin vacilar". Y también vinieron conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa del varón,
13el cual nos narró cómo había mirado en su casa a un ángel que estaba de pie que le dijo: "Manda a la ciudad de Jope y haz venir a Simón, el que es llamado Pedro,
14porque él te hablará palabras mediante las cuales se salvarán tú y toda tu familia"
15Y cuando empecé a hablar allí, el espíritu santo se posó sobre ellos, como al principio sobre nosotros,
16y yo recordé la palabra de nuestro Señor, cuando decía: "Juan bautizó en agua, pero ustedes serán bautizados en el espíritu santo".
17Por tanto, si Dios ha dado igualmente el don a los gentiles que han creído en nuestro Señor Jesucristo, del mismo modo que a nosotros, ¿quién era yo para ser capaz de estorbar a Dios?
18Una vez que ellos escucharon estas palabras, se calmaron y dieron gloria a Dios, y decían: Tal vez Dios ha dado el arrepentimiento para salvación también a los gentiles.
19Y los que habían sido esparcidos a causa de la tribulación que había ocurrido por causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, así como a la región de Chipre y a Antioquía, no hablando a nadie la palabra, excepto a los judíos.
20No obstante, había algunos entre ellos de Chipre y de Cirene que entraron en Antioquía y hablaron a los griegos y les anunciaron las buenas nuevas de nuestro Señor Jesús.
21Y la mano de Yahweh estaba con ellos, y muchos creyeron y se convirtieron al Señor.
22Entonces llegó a oídos de los miembros de la Iglesia que estaba en Jerusalén la noticia de estas cosas, y mandaron a Bernabé hasta Antioquía.
23Y cuando llegó allí y vio la gracia de Dios, se regocijó y les pidió que siguieran a nuestro Señor con todo su corazón,
24porque él era un varón bueno y lleno del espíritu santo y de fe. Y se añadía mucho pueblo a nuestro Señor.
25Después salió hacia Tarso para buscar a Saulo,
26y cuando lo encontró, lo trajo con él a Antioquía, y se reunieron unánimes un año entero con la congregación e instruyeron a mucha gente. Y fue en Antioquía donde desde ese tiempo se les comenzó a llamar cristianos a los discípulos.
27Por eso días llegaron a Antioquía unos profetas desde Jerusalén,
28y se levantó uno de ellos cuyo nombre era Agabo, que les hizo saber por medio del espíritu que habría hambre en toda la tierra[3], la cual sucedió en los días de Claudio César[4],
29Por tanto, cada uno de los discípulos, según lo que tenía, apartó algo para enviar el servicio a los hermanos que habitaban en Judea.
30Y lo enviaron a los ancianos de allá por medio de Bernabé y Saulo.