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Lucas 8

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1Mujeres que acompañaban a Jesús. Recorrió a | Mt 4:23 ; Mt 9:35 ; | Mc 1:39 ; Lc 4:43-44 continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce,

2y algunas mujeres que habían sido Mt 8:29+ curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, Mt 27:55-56 ; Mc 15:40-41 ; Lc 23:49 ; Lc 24:10 ; Jn 19:25 de la que habían salido siete demonios,

3Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

4Parábola | Mt 13:1-9 ; | Mc 4:1-9 del sembrador. Se iba reuniendo mucha gente, a la que se añadía la que procedía de las ciudades. Les dijo entonces en parábola:

5«Salió un sembrador a sembrar su simiente y, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada y las aves del cielo se la comieron;

6otra cayó sobre piedra y, después de brotar, se secó, por no tener humedad;

7otra cayó en medio de abrojos y, Jr 4:3-4 creciendo los abrojos con ella, la ahogaron.

8Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»

9Por qué habla | Mt 13:10-11 , Mt 13:13 ; | Mc 4:10-12 Jesús en parábolas. Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola,

10y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, Is 6:9 no vean y, oyendo, no entiendan.

11Explicación | Mt 13:18-23 ; | Mc 4:14-20 de la parábola del sembrador. «La parábola quiere decir esto: La simiente es la palabra de Dios.

12Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, Mt 8:10+ no sea que crean y se salven.

13Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan.

14Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y Lc 21:34 los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez.

15Lo que en buena tierra son los que, después de haber oído, conservan la palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.

16Cómo recibir | Mc 4:21-22 y transmitir la enseñanza de Jesús. «Nadie | Mt 5:15 ; = Lc 11:33 ; Jn 8:12+ enciende una lámpara y la tapa con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.

17Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada | Mt 10:26 ; = Lc 12:2 secreto que no venga a ser conocido y descubierto.

18Mirad, pues, = Mt 13:12 ; Mt 25:29 ; = Mc 4:24-25 ; = Lc 19:26 cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.»

19El verdadero | Mt 12:46-50 ; | Mc 3:31-35 parentesco de Jesús 8:19 Lc pone aquí esta perícopa que Mc 3:31-35 sitúa antes, porque la ha considerado apropiada como conclusión de su pequeño conjunto sobre la enseñanza en parábolas de Jesús; comparar los vv. Lc 8:15 y Lc 8:21 . . Se le presentaron su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta él a causa de la gente.

20Le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.»

21Pero él les respondió: «Mi madre y mis Lc 11:27-28 hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen.»

22La tempestad | Mt 8:18 , Mt 8:23-27 ; | Mc 4:35-41 calmada. Cierto día subió a una barca con sus discípulos y les dijo: «Pasemos a la otra orilla del lago.» Y se hicieron a la mar.

23Mientras ellos navegaban, se quedó dormido. Se abatió sobre el lago una borrasca; la barca se anegaba y estaban en peligro.

24Entonces, acercándose, le despertaron, diciendo: «¡Maestro, Maestro, nos hundimos!» Él, habiéndose despertado, increpó al viento y al oleaje, que amainaron y sobrevino la bonanza.

25Entonces les dijo: «¿Dónde está vuestra fe?» Ellos, llenos Mt 8:10+ ; Lc 1:12+ ; Lc 4:15+ de temor, se decían entre sí maravillados: «Pues ¿quién es éste, que conmina a los vientos y al agua, y le obedecen?»

26El endemoniado | Mt 8:28-34 ; | Mc 5:1-20 de Gerasa. Arribaron a la región de los gerasenos 8:26 Var.: «guerguesenos», «gadarenos». , que está frente a Galilea.

27Al saltar a tierra, vino de la ciudad a su encuentro un hombre, poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en una casa, sino en los sepulcros.

28Al ver a Jesús se echó a sus pies, gritando con gran voz: «¿Qué Lc 4:34 ; Mt 4:3+ tengo yo contigo, Jesús, hijo de Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes.»

29Es que él había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se apoderaba de él; y, aunque le sujetaban con cadenas y grillos para custodiarle, rompía las ligaduras y el demonio le empujaba al desierto.

30Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Él contestó: «Legión»; porque habían entrado en él muchos demonios.

31Y le suplicaban que no les mandara irse al abismo 8:31 En lugar de «los echara fuera de la región», Mc 5:10 . Los demonios piden a Jesús que no los envíe a las profundidades de la tierra, su mansión normal y definitiva, Ap 9:1 , Ap 9:2 , Ap 9:11 ; Ap 11:7 ; Ap 17:8 ; Ap 20:1 , Ap 20:3 . .

32Había allí una gran piara de puercos que pacían en el monte; le suplicaron que les permitiera entrar en ellos y él se lo permitió.

33Los demonios salieron de aquel hombre y entraron en los puercos; y la piara se arrojó al lago de lo alto del precipicio y se ahogó.

34Viendo los porqueros lo que había pasado, huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas.

35Salieron, pues, a ver lo que había ocurrido y, llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, a los pies de Jesús 8:35 En la actitud de un discípulo, Lc 8:38 ; ver Lc 10:39 ; Hch 22:3 . Rasgo añadido por Lucas. ; y se llenaron de temor.

36Los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado.

37Entonces toda la gente del país de los gerasenos le rogaron que se alejara de ellos, porque estaban Lc 1:12+ poseídos de gran temor. Él, subiendo a la barca, regresó.

38El hombre de quien habían salido los demonios le pedía estar con él; pero le despidió, diciendo:

39«Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo.» Y fue por toda la ciudad proclamando todo lo que Jesús había hecho con él.

40Curación | Mt 9:18-26 ; | Mc 5:21-43 de una hemorroísa y resurrección de la hija de Jairo. Cuando regresó Jesús, la muchedumbre le recibió con agrado, pues todos le estaban esperando.

41Llegó entonces un hombre, llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga, y, cayendo a los pies de Jesús, le suplicaba entrara en su casa,

42porque su hija única, de unos doce años, se estaba muriendo. Mientras iba, la gente le ahogaba.

43Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que no había podido ser curada por nadie 8:43 Var.: «una mujer, a la que, después de gastar en médicos todo su dinero, nadie había podido curar», ver Mc 5:26 . ,

44se acercó por detrás y tocó la orla de su manto; y, al punto, se le paró el flujo de sangre.

45Jesús dijo: «¿Quién me ha tocado?» Como todos lo negaban, dijo Pedro: «Maestro, las gentes te aprietan y te oprimen.»

46Pero Jesús dijo: «Alguien me ha tocado, porque Lc 6:19 he sentido que una fuerza ha salido de mí.»

47Viéndose descubierta, la mujer se acercó temblorosa y, postrándose ante él, contó delante de todo el pueblo por qué razón le había tocado, y cómo al punto había sido curada.

48Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz.»

49Estaba todavía hablando, cuando uno de casa del jefe de la sinagoga llega diciendo: «Tu hija está muerta. No molestes ya al Maestro.»

50Jesús, que lo oyó, le dijo: «No temas; Mt 8:10+ solamente ten fe y se salvará.»

51Al llegar a la casa no permitió entrar con él más que a Pedro, Juan y Santiago 8:51 Ver Mc 5:37+ . Pero aquí, como en Lc 9:28 ; Hch 1:13 , Juan figura inmediatamente después de Pedro. Esta manera de asociar a Pedro y Juan es común a Lc, Lc 22:8 ; Hch 3:1 , Hch 3:3 , Hch 3:11 ; Hch 4:13 , Hch 4:19 ; Lc 8:14 , y al cuarto evangelio, Jn 13:23-26 ; Jn 18:15-16 ; Jn 20:3-9 ; Jn 21:7 , Jn 21:20-23 . , y al padre y a la madre de la niña.

52Todos la lloraban y se lamentaban, pero él dijo: «No lloréis, no ha muerto; está dormida.»

53Y se burlaban de él, pues sabían que estaba muerta.

54Él, tomándola de la mano, dijo en voz alta: «Niña, levántate.»

55Retornó el espíritu a ella y, al punto, se levantó, y él mandó que le dieran de comer.

56Sus padres quedaron Lc 1:12+ ; Mc 1:34+ estupefactos, y él les ordenó que a nadie dijeran lo que había pasado.

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