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Lucas 10

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1Misión Lc 9:1-2 de los setenta y dos discípulos Cap. 10 La colección de logia empleada por Mt Lc contenía un discurso de misión paralelo al de Mc 6:8-11 . Mientras que Mt ha combinado estas dos versiones en un solo discurso, Mt 10:7-16 , Lc las ha mantenido por separado en dos discursos dirigidos, uno a los Doce, cifra de Israel, y el otro a los setenta y dos (o setenta) discípulos, cifra tradicional de las naciones paganas. Comparar el caso de las dos multiplicaciones de los panes, ver Mt 14:13+ . . Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante 10:1 No, como Lc 9:52 , para preparar habitación y alimento, sino para servirle de precursores espirituales. , de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir.

2Y les dijo: «La mies es mucha | Mt 9:37-38 y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su | Mt 10:16 mies.

3Id; mirad que os envío como | Mt 10:9-15 ; | Mc 6:8-11 corderos en medio de lobos.

4No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis = Lc 9:3-5 a nadie en el camino.

5En la casa en que entréis, decid primero: “Paz a esta casa.”

6Y si hubiere allí un hijo de paz 10:6 Hebraísmo: alguien que sea digno de la «paz», es decir, del conjunto de bienes temporales y espirituales que este saludo desea. Ver Jn 14:27 . , vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.

7Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, 1 Tm 5:18 porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.

8En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan;

9curad los enfermos que haya en ella, y decidles: “El Reino | Mt 10:7s ; Mt 3:2+ de Dios está cerca de vosotros.”

10En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid:

11“Sacudimos sobre vosotros hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies. Sabed, de todas formas, que el Reino de Dios está cerca.”

12Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.

13«¡Ay de ti,v | Mt 11:21-24 Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido.

14Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras.

15Y tú, Cafarnaún, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta Is 14:13 , Is 14:15 el Hades te hundirás!

16«Quien a | Mt 10:40 ; | Mc 9:37 ; = Lc 9:48 ; | Jn 13:20 vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»

17De qué deben alegrarse los apóstoles. Regresaron los setenta y dos, y dijeron alegres: Lc 1:14+ «Señor, hasta los demonios se nos someten en Mt 8:29+ ; Hch 3:16+ ; Jn 12:31-32 ; Ap 12:9 ; Sal 91:13 tu nombre.»

18Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

19Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá Mc 16:18 hacer daño;

20pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en Ap 20:12+ los cielos.»

21El Evangelio | Mt 11:25-27 revelado a los sencillos. El Padre y el Hijo. En aquel Lc 1:14+ momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Lc 4:1+ Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes Lc 8:10 y se las has revelado a ingenuos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.

2210:22 Adic.: «Y volviéndose a los discípulos, dijo». Mi Padre me lo ha entregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

23Privilegio | Mt 13:16-17 de los discípulos. Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!

24Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron 10:24 San Pablo ha insistido enérgicamente en los largos silencios que han rodeado al «Misterio»: Rm 16:25+ . Ver también 1 P 1:11-12 . .»

25El gran | Mt 22:34-40 ; | Mc 12:28-31 mandamiento. Se levantó un legista y dijo, para ponerle a prueba: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?»

26Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»

27Respondió: Dt 6:5 « Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y Lv 19:18 a tu prójimo como a ti mismo .»

28Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso Lv 18:5 y vivirás.»

29Parábola del buen samaritano. Pero él, queriendo justificarse 10:29 Por la pregunta que había hecho. , dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?»

30Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándole medio muerto.

31Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.

32De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.

33Pero un samaritano 10:33 Por una parte, los que más obligados se hallaban en Israel a observar la ley de la caridad, y por otra, el extranjero y hereje, Jn 8:48 ; ver Lc 9:53+ , de quien normalmente no se podía esperar más que odio. que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión. 2 Cro 28:15

34Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.

35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.”

36¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?»

37Él dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

38Marta y María 10:38 Encontramos a ambas hermanas con los mismos rasgos de carácter en el relato de la resurrección de Lázaro, Jn 11:1-44 . . Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa.

39Tenía ella una hermana llamada Lc 8:35+ María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra,

40mientras 1 Co 7:35 Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje Lc 8:3 sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.»

41Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas Mt 6:33 cosas;

42y hay necesidad de pocas, Jn 6:27 o mejor, de una sola 10:42 Var.: «y hay necesidad de una sola cosa», «y hay necesidad de pocas cosas», lecturas que mutilan el texto y alteran el sentido. -Jesús pasa de la perspectiva de la comida («hay necesidad de pocas») a la de la única necesaria. . María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»

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