Job 37
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Ante esto tiembla mi corazón, y salta fuera de su sitio.
2Escuchad Sal 18:14 [ Sal 18:13 ]; Sal 29 atentos el trueno de su voz, el estruendo que sale de su boca;
3lanza su rayo bajo el cielo y alcanza los confines del orbe;
4retruena tras él su voz, retumba de forma soberbia; y ya no retiene sus rayos 37:4 «no retiene sus rayos» corr.; «no los retiene» hebr. en tanto resuena su voz.
5Atruena Jb 5:9 Dios con voz prodigiosa, él hace maravillas que ignoramos:
6cuando dice a la nieve: «Cae a tierra», y ordena al aguacero: «Llueve fuerte 37:6 Después de «al aguacero» omitimos el segmento «y al aguacero de lluvia», ditografía. - «Llueve fuerte», lit. «sed fuertes» corr.; «su fuerza» hebr. »,
7interrumpe Sal 104:19-23 el trabajo de los hombres para que todos conozcan sus obras;
8los animales van a sus cubiles, se ocultan en sus madrigueras.
9Surge Jb 9:9 el huracán de la Cámara Austral, traen Sal 147:17 el frío los vientos del norte 37:9 La «Cámara Austral», ver Jb 9:9 : lit. la «cámara» donde se mantiene en reserva (ver Jb 38:22 ; Sal 135:7 ) el huracán, que es un viento del sur. Los «vientos del norte», lit. «los dispersantes». ;
10al soplo de Dios se forma el hielo, las extensiones de agua se congelan.
11Carga las nubes de humedad, los nubarrones reflejan su rayo,
12que alterna de uno a otro lado 37:12 Texto corregido. La imagen, sin embargo, es clara: en una noche de tormenta cerrada, los relámpagos se perciben alternativamente por distintas direcciones. , iluminando todo alrededor, para ejecutar así sus órdenes sobre la superficie del orbe.
13Como castigo de los pueblos de la tierra, o bien como favor, lo envía 37:13 «los pueblos de la tierra» corr.; «si (es) para su tierra» hebr. - «lo envía» corr.; «le hace encontrar» hebr. .
14Escucha esto tranquilo, Job, piensa en los prodigios de Dios.
15¿Sabes cómo Dios se lo ordena y su nube hace brillar el rayo?
16¿Sabes Pr 8:28 cómo equilibra las nubes, prodigio de una ciencia consumada?
17Tú, que aguantas el calor de la ropa cuando el solano aletarga la tierra,
18¿podrías Gn 1:6 tender con él el firmamento, duro como espejo de metal fundido 37:18 El firmamento, el cielo de bronce del verano. ?
19Enséñanos qué hemos de decirle, no discutiremos a oscuras.
20¿Hay que informarle cuando hablo?, ¿hay que comunicarle lo que se dice?
21Por un tiempo la luz no se ve, oculta como está entre nubes, pero pasa el viento y las disipa.
22Del Ex 24:16+ norte llegan resplandores 37:22 «resplandores» corr.; «el oro» hebr. , envuelve a Dios terrible majestad;
23no podemos llegar hasta Shaddai, sublime por su fuerza y equidad, maestro de justicia que no oprime.
24Por eso, lo temen los hombres: ¡que lo veneren todos los sabios 37:24 «que lo veneren» corr., ver griego; «él no ve» hebr. !