Hechos 27
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Camino de Roma. Cuando se decidió que nos 27:1 La precisión del relato da la impresión de un minucioso diario de viaje. embarcásemos rumbo a Italia, entregaron a Pablo y algunos otros prisioneros a un centurión de la cohorte Augusta, llamado Julio.
2Subimos a una nave de Adramitio, que iba a partir hacia las costas de Asia, y nos hicimos a la mar. Estaba con nosotros Hch 19:29+ Aristarco, macedonio de Tesalónica.
3Al otro día arribamos a Sidón. Julio se portó humanamente con Pablo y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos.
4Partimos de allí y navegamos al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios.
5Atravesamos los mares de Cilicia y Panfilia y llegamos al cabo de quince días 27:5 «al cabo de quince días» texto occ. a Mira de Licia.
6Allí encontró el centurión una nave alejandrina que navegaba a Italia, y nos hizo subir a bordo.
7Durante muchos días la navegación fue lenta y a duras penas llegamos a la altura de Gnido. Como el viento no nos dejaba entrar en puerto, navegamos al abrigo de Creta por la parte de Salmone;
8y, costeándola, llegamos con dificultad a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual se encuentra la ciudad de Lasea.
9Tempestad Jon 1:4-16 ; Mt 8:23-27p y naufragio. Había transcurrido bastante tiempo y la navegación era ya peligrosa, pues incluso había pasado el Ayuno 27:9 Otro nombre de la fiesta de la Expiación, único día de ayuno prescrito por la Ley, Lv 16:29-31 . Se celebraba por el equinoccio de otoño. La estación franca para la navegación en el Mediterráneo duraba desde finales del mes de mayo hasta mediados de setiembre; de aquí a mediados de noviembre la navegación, todavía posible, resultaba peligrosa. . Pablo les advertía
10diciéndoles: «Amigos, veo que la navegación va a traer gran peligro y grave daño no sólo para el cargamento y la nave, sino también para nuestras propias personas.»
11Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón que no a las palabras de Pablo.
12Como el puerto no era a propósito para invernar, la mayoría decidió hacerse a la mar desde allí, por si era posible llegar a Fénica, un puerto de Creta orientado al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno.
13Soplaba ligeramente entonces el viento del sur y creyeron que podían poner en práctica su propósito; levaron anclas y fueron costeando Creta de cerca.
14Pero no mucho después se desencadenó un viento huracanado procedente de la isla, llamado Euroaquilón.
15La nave fue arrastrada y, no pudiendo hacer frente al viento, nos abandonamos a la deriva.
16Navegando a sotavento de una isleta llamada Cauda, pudimos con mucha dificultad hacernos con el bote.
17Una vez izado el bote se emplearon los cables de refuerzo, ciñendo el casco por debajo; y por miedo a chocar contra la Sirte, se echó el ancla flotante. Así se iba a la deriva.
18Y como el temporal seguía sacudiéndonos furiosamente, al día siguiente aligeraron la nave.
19Y al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar el aparejo de la nave.
20Durante muchos días no apareció el sol ni las estrellas; teníamos sobre nosotros una tempestad no pequeña; toda esperanza de salvarnos iba desapareciendo.
21Hacía ya Hch 27:33 días que no habíamos comido 27:21 La segunda intervención de Pablo (vv. 33s) es la que responde a esta observación. La primera intervención (vv. 21-26) parece estar incluida con poco acierto en el contexto y duplica en parte la segunda. ; entonces Pablo se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «Amigos, más hubiera valido que me hubierais escuchado y no haberos hecho a la mar desde Creta; os hubierais ahorrado este peligro y esta pérdida.
22Pero ahora os recomiendo que tengáis buen ánimo; ninguna de vuestras Hch 27:34 vidas se perderá; solamente la nave.
23Pues Hch 18:9 ; Hch 23:11 ; Hch 10:3 ; Jon 1:9 esta noche se me ha presentado un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien doy culto,
24y me ha dicho: “No temas, Pablo; tú tienes que comparecer ante el César 27:24 Ante el tribunal imperial, no ante el mismo Nerón. ; y mira, Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.”
25Por tanto, amigos, ¡ánimo! Yo tengo fe en Dios de que sucederá tal como se me ha dicho.
26Iremos a dar en alguna isla.»
27Era ya la décima cuarta noche que íbamos a la deriva por el Adriático 27:27 Se designaba de este modo toda la parte del Mediterráneo comprendida entre Grecia, Italia y África. , cuando hacia la media noche presintieron los marineros la proximidad de tierra.
28Sondearon y hallaron veinte brazas; un poco más adelante sondearon de nuevo y hallaron quince brazas.
29Temerosos de que fuésemos a chocar contra algunos escollos, echaron cuatro anclas desde la popa y esperaban ansiosamente que se hiciese de día.
30Los marineros intentaban escapar de la nave, y estaban ya arriando el bote con el pretexto de echar los cables de las anclas de proa.
31Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, vosotros no os podréis salvar.»
32Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer.
33Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: Hch 27:21 «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada.
34Por eso os aconsejo que toméis alimento, pues os conviene para vuestra propia salvación; Hch 27:22 , Hch 27:24 que ninguno de vosotros perderá ni un solo cabello de su cabeza.»
35Diciendo esto, tomó pan, dio gracias a Dios en presencia de todos, lo partió y se puso a comer 27:35 Adic. occ.: «dándonoslo también a nosotros». -Todo judío, en el momento de comer, pronunciaba una bendición. Pero los términos que Lucas escoge, evocan, al parecer, el rito eucarístico, ver Hch 2:42 +. .
36Entonces todos los demás se animaron y tomaron también alimento.
37Estábamos en total en la nave doscientas setenta y seis personas.
38Una vez satisfechos, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.
39Cuando vino el día, los marineros no reconocían la tierra; solamente podían divisar una ensenada con su playa; y resolvieron lanzar la nave hacia ella, si fuera posible.
40Soltaron las anclas que dejaron caer al mar; aflojaron al mismo tiempo las ataduras de los timones; después izaron al viento la vela artimón y pusieron rumbo a la playa.
41Pero tropezaron contra un lugar con mar por ambos lados, y encallaron allí la nave; la proa clavada, quedó inmóvil; en cambio la popa, sacudida violentamente, se iba deshaciendo.
42Los soldados Hch 12:19+ entonces resolvieron matar a los presos, para que ninguno escapase a nado;
43pero el centurión, que quería salvar a Pablo, se opuso a su designio y dio orden de que los que supieran nadar se arrojasen los primeros al agua y ganasen la orilla;
44y los demás saliesen unos sobre tablones, otros sobre los despojos de la nave. De esta forma todos llegamos a tierra sanos y salvos.