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Ezequiel 3

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1Y me Ap 10:8-11 dijo: «Hijo de hombre, come lo que se te ofrece, come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel.»

2Yo abrí mi boca y él me hizo comer el rollo,

3y me dijo: «Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te doy.» Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel 3:3 Un serafín había tocado la boca de Isaías, Is 6:5-7 , el mismo Yahvé la de Jeremías, y había «puesto sus palabras en la boca» del profeta, Jr 1:9 . Ezequiel expresa esta última idea con mayor realismo todavía. .

4Entonces me dijo: «Hijo de hombre, ve a la casa de Israel Jr 7:27 y háblales con mis palabras.

5Pues no eres enviado a un pueblo de habla oscura y Is 28:9-13 ; Is 33:19 de lengua difícil, sino a la casa de Israel;

6no a pueblos numerosos, de habla oscura y lengua difícil, cuyas palabras no entenderías. Por cierto, si te enviara a ellos, Jon 3; Mt 12:38-42 ; Mt 11:21-24 te escucharían.

7Pero la casa de Israel no querrá escucharte a ti, porque no está dispuesta a escucharme a mí, ya que toda la casa de Israel es de dura cerviz y corazón obstinado.

8Mira, yo endurezco tu rostro Is 50:7 como el de ellos, y tu frente tan dura como la suya;

9yo he hecho tu frente como el diamante, que es más duro que la roca. No les temas, no tengas miedo de ellos, porque son una casa rebelde.»

10Luego me dijo: «Hijo de hombre, todas las palabras que yo te dirija, guárdalas en tu corazón y escúchalas atentamente;

11anda, ve donde los deportados, a los hijos de tu pueblo; les hablarás y les dirás: “Así dice el Señor Yahvé”, escuchen o no escuchen.»

12Entonces, 1 R 8:12+ el espíritu me levantó y oí a mis espaldas el estruendo de un gran terremoto: «Bendita sea Lc 2:13-14 la gloria de Yahvé, en su lugar»,

13(el ruido que hacían las alas de los seres al batir una contra otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, estruendo de un gran terremoto).

14Entonces el espíritu me levantó y me arrebató; yo iba amargado, con el ánimo enardecido, mientras la mano de Yahvé pesaba fuertemente sobre mí.

15Llegué donde los deportados de Tel Abib que residían junto al río Quebar —aquí residían ellos—, y permanecí allí siete días, aturdido, en medio de ellos.

16El profeta como centinela 3:16 El mismo tema se desarrolla en forma más coherente en Ez 33:1-9 ; ha podido ser reproducido aquí, sin apenas modificaciones, porque expresa el programa mismo de la actividad profética. Subraya la responsabilidad personal de cada oyente, ver Ez 14:12+ . . Al cabo de los siete días, la palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:

17«Hijo de hombre, te he constituido centinela de la casa Ez 33:1-9 ; Is 21:6 ; Is 21:8 ; Is 21:11 de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte.

18Cuando yo diga al malvado: “Vas a morir”, si tú no le das la alarma, si no le hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta y viva, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre te pediré cuentas a ti.

19Pero si tú adviertes al malvado y él no se aparta de su maldad y de su mala conducta, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.

20Y si el justo Ez 18:24 ; Ez 33:12-13 ; 2 P 2:21 se aparta de su justicia y comete injusticia, yo pondré un obstáculo ante él y morirá; por no haberle advertido tú, morirá por su pecado y no se recordará la justicia que había practicado, pero de su sangre te pediré cuentas a ti.

21Pero si tú adviertes al justo que no peque, y él no peca, ciertamente vivirá él por haber sido advertido, y tú habrás salvado tu vida.»

22I. Antes del asedio de Jerusalén Ezequiel privado de la palabra. Allí vino sobre mí la mano de Yahvé; me dijo: «Levántate, sal a la vega, y allí te hablaré.»

23Me levanté y salí a la vega, y allí estaba parada Ez 1:28 la gloria de Yahvé, semejante a la gloria que yo había visto junto al río Quebar, y caí rostro en tierra.

24Entonces, me Ez 2:2 invadió el espíritu y me puso en pie, y me habló. Me dijo: «Ve a encerrarte en tu casa.

25Hijo de hombre, he aquí que te van a echar cuerdas y te atarán con ellas 3:25 (a) Estas «cuerdas» se han interpretado a veces como una especie de parálisis, ver Ez 4:4s , sufrimiento físico que, por revelación, recibe un sentido simbólico que le incorpora al mensaje profético, ver Jr 18:1+ . , de modo que no puedas salir en medio 3:25 (b) Así las versiones clásicas. También puede entenderse «no podrás librarte de ellas». de ellos.

26Voy a pegar tu lengua al paladar, te quedarás mudo y dejarás de ser su acusador, porque son una casa rebelde.

27Pero Ez 24:27 ; Ez 29:21 ; Ez 33:22 cuando vuelva a hablarte, abriré tu boca y les dirás: “Así dice el Señor Yahvé”; el que quiera que escuche y el que no, que lo deje; porque son una casa rebelde.

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