Eclesiástico (Sirácide) 26
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1ECLESIÁSTICO 26 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros Dichoso el Pr 31:10s marido de una mujer buena, el número de sus días se duplicará.
2Mujer valerosa es la alegría de su marido, él vivirá en paz todos Pr 12:4 los años de su vida.
3Una mujer buena es una herencia valiosa que toca en suerte a los que temen al Señor:
4sean ricos o pobres, su corazón estará contento y llevarán siempre la alegría en el rostro.
5Tres cosas teme mi corazón, y una cuarta me da miedo 26:5 «y una cuarta me da miedo» mss griegos, lat., ver sir.; «y ante una cuarta yo te suplico» o «y a una cuarta he sido entregado» texto recibido. : calumnia en la ciudad, motín popular y falsa acusación: todo ello es peor que la muerte;
6pero pena y dolor de corazón es una mujer celosa de otra, el látigo de su lengua a todos instiga 26:6 Sir. «y todo esto es el látigo de la lengua». .
7Yugo de bueyes mal ajustado 26:7 Que roza y resbala en el cuello de los animales, causando dolores y heridas. es la mujer malvada; querer dominarla es como agarrar un escorpión.
8Gran motivo de indignación es la mujer borracha, no podrá ocultar su vergüenza.
9La mujer adúltera Pr 6:25 provoca con la mirada, sus párpados la delatan.
10Ante una joven atrevida, refuerza la guardia, no sea que, al menor descuido, se aproveche de ti.
11Guárdate de sus ojos descarados, y no te extrañes si te conducen al mal.
12Como caminante sediento abre la boca, y bebe de cualquier agua que encuentra; se sienta frente a cualquier tienda, y abre su aljaba a cualquier flecha.
13El encanto de la mujer complace a su marido, y su ciencia le reconforta.
14La mujer silenciosa es un don del Señor, la mujer bieneducada no tiene precio.
15La mujer honrada duplica su encanto, es incalculable el valor de la que sabe controlarse.
16Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en su casa bien ordenada.
17Lámpara que brilla en el candelabro santo 26:17 Alusión probable al candelabro de siete brazos, 1 M 4:49-50 . es un rostro hermoso sobre una figura esbelta.
18Columnas de oro sobre pedestales de plata, son las piernas bonitas sobre talones firmes 26:18 «sobre talones firmes» Sinaítico (= S), ver lat.; «sobre el pecho de una (mujer) firme» griego. -Griego 248 y sir. añaden: 19 «Hijo mío, conserva sana la flor de tu juventud y no entregues tu vigor a mujeres extrañas (ver Pr 5:9-10 ). 20 Tras haber buscado la parcela más fértil de toda la llanura, siembra en ella tu propio grano, confiando en la nobleza de tu linaje. 21 Así los retoños que vengan tras de ti, se enorgullecerán, ufanos de su nobleza. 22 A la mujer de alquiler se la mira como a un escupitajo, la mujer casada es considerada como torre de muerte para los que la frecuentan. 23 La mujer impía le tocará en suerte al impío, la piadosa al que teme al Señor. 24 La mujer desvergonzada vive una vida infame, la hija virtuosa es modesta hasta con su marido. 25 A la mujer atrevida se la mira como a una perra, pero la mujer modesta teme al Señor. 26 La mujer que honra a su marido, ante todos aparece como sabia; pero la que le deshonra es juzgada impía a causa de su orgullo. Feliz el marido de mujer buena, porque el número de sus días se duplicará (= Si 26:1 ). 27 La mujer gritona y charlatana es mirada como trompeta que toca a la carga; todo hombre, en tales condiciones, vive como en tiempos de guerra». .
28Cosas que entristecen. Dos cosas entristecen mi corazón y la tercera me produce indignación: el guerrero que desfallece en la miseria, hombres inteligentes tratados con desprecio y quien se pasa de la justicia al pecado: a éste el Señor lo destina a la espada.
29El negocio. Difícilmente está libre de culpa el negociante, el comerciante no se verá libre de pecado.