Daniel 4
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1(3:31) El sueño y la locura de Nabucodonosor El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: ¡Que vuestra paz se acreciente!
2(3:32) Me complace daros a conocer los signos y prodigios que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
3(3:33) ¡Qué grandes son sus signos, qué poderosos sus prodigios! ¡Su reino es un reino eterno, Dn 2:44 ; Dn 4:31 [ Dn 4:34 ] su poder dura por siempre!
4(1) Nabucodonosor cuenta su sueño. Yo, Nabucodonosor 4:1 El griego precisa: «El año dieciocho de su reinado, Nabucodonosor dijo». -A pesar de algunas omisiones, este cap. es en los LXX un cuarto más largo que el texto masorético. , estaba tranquilo y satisfecho en mi palacio,
5(2) cuando tuve un sueño que me asustó. Las pesadillas que tuve en mi lecho y las fantasías de mi mente me aterraron.
6(3) Entonces ordené que se presentaran ante mí todos los sabios de Babilonia, para que me dieran a conocer la interpretación del sueño.
7(4) Vinieron los magos, adivinos, astrólogos y hechiceros y yo les conté el sueño, pero no supieron darme su interpretación.
8(5) Por último se presentó ante mí Daniel, apodado Baltasar en honor de mi dios 4:5 (a) El nombre del dios Bel, como para Baltasar, ver Dn 5:1+ . , Dn 5:11 ; Dn 5:14 ; Dn 13:45 que era hombre dotado de inspiración divina 4:5 (b) Es decir, la inspiración divina que, por ejemplo, el faraón advierte en José por la sabiduría de sus consejos, Gn 41:38 ; ver Is 11:2+ ; Is 63:10-11+ . -No hay por qué corregir el plural del arameo en singular (así Teod.): Nabucodonosor habla como el pagano que es todavía; ver en cambio Dn 4:34 [ Dn 4:37 ]. Igualmente Baltasar en Dn 5:11 , Dn 5:14 . , y le conté el sueño:
9(6) «Baltasar, jefe de los magos, como sé que estás dotado de inspiración divina y que ningún misterio se te resiste, escucha 4:6 O: «mira» jazî conj.; «las visiones de (mi sueño)» jezwê aram. el sueño que he tenido y dame su interpretación.
10(7) «Mientras estaba acostado, asaltaron mi mente estas visiones: «Había un árbol 4:7 Para el simbolismo del árbol, que representa el poderío creciente de una nación, compárese Ez 17:1-10 y Ez 17:22-24 , y sobre todo Ez 31:3-14 ; Is 10:33—11:1. de gran altura Ez 31:3-14 en el centro de la tierra.
11(8) El árbol creció y se hizo corpulento, su altura llegaba al cielo y era visible desde los confines de la tierra.
12(9) Ez 17:23 Su ramaje era hermoso, y su fruto, abundante y tenía comida para todos; a su sombra se cobijaban las bestias del campo, Mt 13:31-32 en sus ramas anidaban las aves del cielo y alimentaba a todos los vivientes.
13(10) Mientras contemplaba en el lecho las visiones de mi cabeza, un vigilante 4:10 Es decir, un ángel, siempre en vela al servicio de Dios. Compárese las ruedas «llenas de destellos todo alrededor», Ez 1:18 ; los ángeles «ojos del Señor», Za 4:10b . El término «Vigilante», peculiar de Dn en la Biblia, es muy frecuente en los apócrifos, especialmente en el Libro de Henoc, Jubileos y Testamentos de los Patriarcas, y en el «Documento de Damasco»: designa a los arcángeles, a menudo a los arcángeles caídos. En la tradición posterior, los Vigilantes son los ángeles de la Guarda. santo bajó del cielo
14(11) y gritó con voz potente: “Abatid el árbol, cortad sus ramas, arrancad sus hojas, tirad sus frutos; que huyan las bestias de su sombra, y los pájaros de sus ramas.
15(12) Dejad solo en tierra el tocón con sus raíces, con cadenas de hierro y bronce entre los matojos del campo. Que lo empape el rocío del cielo y comparta con las bestias la hierba de la tierra.
16(13) Que se le quite su alma humana 4:13 (a) O quizá: «Sepárese su corazón de los hombres». y se le dé un alma animal y viva así siete años 4:13 (b) Lit. «tiempos». Se trata de períodos de tiempo mal determinados en otros pasajes, y que aquí indican probablemente años. .
17(14) Ésta es la sentencia dictada por los Vigilantes, la orden decretada por los Santos 4:14 Los Vigilantes, los Santos, no hacen más que transmitir la sentencia divina. , para que reconozcan todos los vivientes Dn 2:28+ ; Jr 27:5 ; Jb 36:7 que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos: se los da a quien quiere y entroniza al más humilde de los hombres.”
18(15) «Éste es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido. Tú, Baltasar, aclárame su interpretación, pues ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretación; tú puedes hacerlo, ya que estás dotado de inspiración divina.»
19(16) Daniel interpreta el sueño. Entonces Daniel, apodado Baltasar, quedó un instante perplejo y aturdido por sus pensamientos. El rey le dijo: «Baltasar, no te asuste el sueño ni su interpretación.» Respondió Baltasar: «¡Señor, que este sueño se refiera a tus enemigos y su interpretación a tus adversarios!
20(17) Ese árbol que viste crecer y hacerse corpulento, cuya altura llegaba al cielo y que era visible desde toda la tierra,
21(18) que tenía hermoso ramaje y fruto abundante, que tenía comida para todos, bajo cuya sombra se cobijaban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
22(19) eres tú, oh rey, que te has hecho grande y poderoso, tu grandeza ha aumentado y ha llegado hasta el cielo, y tu soberanía se extiende hasta los confines de la tierra.
23(20) «En cuanto al vigilante santo que el rey vió bajar del cielo y decir: “Abatid el árbol, destruidlo, pero dejad en tierra el tocón con sus raíces, con cadenas de hierro y bronce, entre los matojos del campo; que lo empape el rocío del cielo y comparta la suerte con las bestias del campo y que viva así siete años”,
24(21) ésta es su interpretación, majestad, y la decisión que el Altísimo ha tomado respecto a mi señor, el rey:
25(22) «Serás apartado de los hombres y vivirás con las bestias del campo; te darán de comer hierba, como a los toros, y quedarás empapado por el rocío del cielo; así vivirás durante siete años, hasta que reconozcas que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos y que se los da a quien quiere.
26(23) «La orden de conservar el tocón y las raíces del árbol significa que tu reino se te devolverá cuando hayas reconocido que todo poder viene de Dios.
27(24) Por tanto, majestad, acepta mi consejo: expía tus pecados Tb 12:9 ; Si 3:30 con obras de justicia y tus delitos socorriendo a los pobres, para que tu felicidad sea duradera 4:24 El verbo que traducimos por «expiar» ha dado un sustantivo arameo que significa «salvación, redención»; podría traducirse «redime tus pecados». Las «obras de justicia» responden a todo el conjunto de las «justas» relaciones entre Dios y los hombres, que comprende y sobrepasa infinitamente la justicia legal o la justicia puramente humana. En sentido restringido, el término designa las obras piadosas, especialmente la limosna, como en Tb 12:9 ; Tb 14:11 . .»
28(25) Cumplimiento del sueño. Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor.
29(26) Al cabo de doce meses, estaba el rey paseándose por la terraza del palacio real de Babilonia,
30(27) e iba diciendo: «Ésta es la gran Babilonia 4:27 Babilonia fue una de las maravillas del mundo antiguo. El nombre de la ciudad va a convertirse en símbolo de las cosas humanas magníficas pero frágiles y, por encima de ello, en símbolo del orgullo humano y demoníaco, la antítesis de la Jerusalén celeste que es la ciudad de Dios. Ver Ap 14:18 ; Ap 16:19 ; Ap 17:5 ; Ap 18:2 , Ap 18:10 , Ap 18:21 , que recoge el tema de los Profetas, Is 21:9 , etc. Todo este cap. quiere mostrar la humillación de este orgullo: Nabucodonosor sólo recupera su estado normal convirtiéndose al verdadero Dios. que yo he convertido en residencia real con la fuerza de mi poder y en honor de mi majestad?»
31(28) Aún estaba hablando el rey, cuando una voz bajó del cielo: «¡Contigo hablo, rey Nabucodonosor! Se te ha quitado el reino.
32(29) Serás apartado de los hombres, vivirás con las bestias del campo; te darán de comer hierba, como a los toros, y así vivirás durante siete años, hasta que reconozcas que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos, y que se los da a quien quiere.»
33(30) Inmediatamente estas palabras se cumplieron en Nabucodonosor: fue apartado de los hombres, se alimentó de hierba como los bueyes, su cuerpo quedó empapado por el rocío del cielo y le salieron pelos como plumas de águila y uñas como las de las aves.
34(31) «Al cabo del tiempo fijado 4:31 En los LXX, la curación del rey se debe a su contrición y a su oración: se le aparece un ángel en sueños para anunciarle que su reino le será devuelto. , yo, Nabucodonosor, levanté mis ojos al cielo y recobré la razón; entonces bendije al Altísimo, Dn 12:7 ; Si 18:1 alabé y glorifiqué al que vive por siempre, su poder es eterno, Dn 2:44+ y su reino perdura de edad en edad.
35(32) Dn 2:28+ ; Is 40:22-24 ; Mt 6:10 Nada cuentan ante él todos los habitantes de la tierra y hace lo que quiere con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. Jb 9:12 ; Is 45:9 ; Qo 8:4 No hay nadie que resista a su poder o le pida cuentas de lo que hace.
36(33) «En aquel momento recobré la razón y recuperé también majestad y esplendor, para gloria de mi reino; mis consejeros y mis magnates me reclamaron, se me restableció en el trono y se me dio un mayor poder.
37(34) Y ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, Dt 32:4 ; Dn 3:27 todos sus caminos, justos, y puede humillar a los que actúan con soberbia.»