2 Reyes 5
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Curación de Naamán. Naamán, jefe del ejército del rey de Aram, era hombre notable y muy estimado por su señor, pues por su medio Yahvé había concedido la victoria a Aram 5:1 (a) Yahvé, Dios universal, preside los destinos de Aram como los de Israel; la enseñanza de este cap. se identifica con la de 1 R 18. . Pero este hombre (siendo un gran militar) era leproso 5:1 (b) Esta «lepra», como la de Guejazí, 2 R 5:27 , quizá no sea más que una enfermedad de la piel, distinta de la verdadera lepra, ya que no interrumpe las relaciones sociales. Ver Lv 13+. .
2Unas bandas de arameos habían hecho una incursión y habían traído de la tierra de Israel una muchacha que pasó al servicio de la mujer de Naamán.
3Ella dijo a su señora: «Ah, si mi señor pudiera presentarse ante el profeta que hay en Samaría. Él le curaría de su lepra.»
4(Naamán) fue y se lo comunicó a su señor diciendo: «Esto y esto ha dicho la muchacha que procede de la tierra de Israel.»
5El rey de Aram dijo: «Anda y ve; yo enviaré una carta al rey de Israel.» Tomó en su mano diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez vestidos nuevos
6y llevó al rey de Israel la carta que decía: «Cuando te llegue esta carta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán, para que lo cures de su lepra.»
7Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras, diciendo: «¿Soy Gn 30:2 ; 1 S 2:6+ yo Dios para repartir muerte y vida? Éste me encarga nada menos que curar a un hombre de su lepra. Daos cuenta y veréis que está buscando querella contra mí.»
8Cuando Eliseo 5:8 Seguimos el texto hebreo. El griego luc. designa a Eliseo por su nombre, omitiendo «hombre de Dios». Como las historietas recopiladas por los «hijos de los profetas» le llamaban «el hombre de Dios», ver 2 R 4:7 , el título ha sido introducido en algunos pasajes. , el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, envió a decir al rey: «¿Por qué has rasgado tus vestiduras? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel.»
9Naamán llegó con sus caballos y carros y se detuvo a la entrada de la casa de Eliseo.
10Éste envió un mensajero a decirle: Jn 9:7 «Ve y lávate siete veces en el Jordán. Tu carne te renacerá y quedarás limpio.»
11Naamán se puso furioso y se marchó diciendo: «Yo me había dicho: ¡Saldrá seguramente a mi encuentro, se detendrá, invocará el nombre de su Dios 5:11 Según griego; «el nombre de Yahvé, su Dios» hebr. , frotará con su mano mi parte enferma y sanaré de la lepra!
12El Abaná y el Farfar, los ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? ¡Podía bañarme en ellos y quedar limpio!» Se dió la vuelta y se marchó furioso.
13Sus servidores se le acercaron y le dijeron: «Padre mío, si el profeta te hubiera mandado una cosa difícil, ¿no la habrías hecho? ¡Cuánto más si te ha dicho: Lávate y quedarás limpio!»
14Bajó, pues, y se bañó en el Jordán siete veces, conforme Mt 3:13-15p ; Lc 4:27 a la palabra del hombre de Dios. Su carne volvió a ser como la de un niño pequeño, y quedó limpio.
15Él y toda su comitiva volvieron ante el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él y exclamó: «Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel 5:15 Sólo Yahvé es verdaderamente Dios. Pero este Dios único mantiene relaciones especiales con el pueblo y la tierra de Israel, y por eso se llevará Naamán tierra de Samaría para erigir un altar a Yahvé en Damasco. . Recibe, pues, un presente de tu siervo.»
16Pero él replicó: «Vive Yahvé ante quien sirvo, que no he de aceptar nada». Le insistió que aceptara, pero él rehusó.
17Naamán dijo: «Entonces, que al menos se entregue a tu siervo tierra, la carga de un par de mulos, porque tu siervo no ofrecerá ya holocausto ni sacrificio a otros dioses más que a Yahvé.
18Que Yahvé perdone a su siervo por esto: cuando mi señor entra en el templo de Rimón 5:18 Rimón: otro nombre de Hadad, dios de la tempestad, divinidad principal de Damasco. para postrarse allí en adoración, se apoya en mi brazo de manera que yo tengo que postrarme en el templo de Rimón. Así que, cuando me postro en el templo de Rimón, que Yahvé perdone a tu siervo por ello.»
19Él le dijo: «Ve en paz 5:19 Eliseo excusa esta señal exterior de idolatría. .» Cuando se había alejado de él a una cierta distancia,
20Guejazí, el criado de Eliseo, el hombre de Dios, pensó para sí: «Mi amo ha dejado marchar a ese arameo, Naamán, sin aceptar lo que traía.¡Vive Yahvé que correré para conseguir algo de él!»
21Guejazí se precipitó tras Naamán, que, al verlo correr tras él, se apeó del carro a su encuentro y le preguntó: «¿Está todo bien?»
22Respondió: «Todo bien. Mi señor me envía a decirte: Dos jóvenes de los discípulos de los profetas acaban de llegar a mí desde la montaña de Efraín. Dame, por favor, para ellos un talento de plata y dos mudas de ropa.»
23Naamán dijo: «Acepta, por favor, dos talentos.» Le insistió, y envolvió los dos talentos de plata en dos bolsas, que entregó, junto con dos mudas de ropa, a dos de sus criados para que se los llevaran.
24Cuando llegó al Ofel 5:24 También había un Ofel en Jerusalén (ver Mi 4:8 ). En ambos casos es la altura fortificada en que se asentaba la residencia real. El término significa «protuberancia». , (Guejazí) recogió todo lo que le entregaron y lo depositó en la casa. Luego despidió a los hombres y éstos se marcharon.
25Él entró y se presentó a su señor. Eliseo le dijo: «¿De dónde vienes, Guejazí?» Él respondió: «Tu siervo no ha ido a ninguna parte.»
26Le replicó: «¿No iba mi espíritu por el camino cuando un hombre se apeó de su carro a tu encuentro? ¿Es momento éste para recibir plata y adquirir ropas, olivares y viñas, rebaños de ovejas y bueyes, siervos y siervas?
27La lepra de Naamán se pegará a ti y a tus descendientes Ex 4:6 ; Nm 12:10 para siempre.» (Guejazí) salió de su presencia con lepra de un blanco de nieve.