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2 Crónicas 34

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

14. LA REFORMA DE JOSÍAS Cap. 34 El libro de los Reyes presenta la reforma como una consecuencia del hallazgo del rollo de la Doctrina, con ocasión de los trabajos en el Templo. El Cronista presenta estos trabajos como una purificación del Templo, 2 Cro 34:8 , precedida a su vez por una lucha contra la idolatría en Jerusalén, en Judá y en Israel, 2 Cro 34:3-7 . De este modo, la reforma habría comenzado en el año doce del reinado de Josías y no en el dieciocho como en 2 R. Esta cronología es probable: los trabajos en el Templo pudieron ser inspirados por un afán reformador, y la lucha contra los cultos extranjeros es la expresión de una renovación nacional que se beneficia del debilitamiento de Asiria, en los últimos años de Asurbanipal. Se puede creer que la reforma se llevaría a cabo por etapas: 2 R agrupa todo después del hallazgo de la Ley; el Cronista se ha servido de esta fuente para describir las primeras etapas y sólo ha guardado para el fin la renovación de la alianza y la Pascua solemne. Síntesis del reinado. | 2 R 22:1-2 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén.

2Hizo lo recto a los ojos de Yahvé y siguió los caminos de David, su padre, sin desviarse a derecha ni a izquierda.

3Primeras reformas. | 2 R 23:4-20 El año octavo de su reinado, siendo todavía joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a Jerusalén 2 Cro 14:1-4 [ 2 Cro 14:2-5 ]; 2 Cro 31:1 de los santuarios, de los cipos, de las estatuas y de los ídolos fundidos.

4Derribaron en su presencia los altares de los Baales, hizo arrancar los altares de aromas que había sobre ellos, y rompió los cipos, las imágenes y los ídolos fundidos reduciéndolos a polvo, que esparció sobre las sepulturas de los que les habían ofrecido sacrificios.

5Quemó los huesos de los sacerdotes sobre los altares y purificó a Judá y Jerusalén.

6En las ciudades de Manasés, de Efraín y de Simeón, y hasta en Neftalí y en los territorios asolados que las rodeaban,

7derribó los altares, demolió los cipos y las estatuas y las redujo a polvo, y abatió los altares de aromas en toda la tierra de Israel. Después regresó a Jerusalén.

8Las obras del Templo. 2 R 22:3-7 El año dieciocho de su reinado, mandó a Safán, hijo de Asalías, a Maasías, comandante de la ciudad, y a Joaj, hijo de Joacaz, heraldo, que reparasen el templo de Yahvé, su Dios, para purificar la tierra y el edificio.

9Fueron ellos donde el sumo sacerdote Jilquías y le entregaron el dinero traído al templo de Dios, 2 Cro 24:8s que los levitas y porteros habían recibido de Manasés y de Efraín y de todo el resto de Israel, de todo Judá y Benjamín y de los habitantes de Jerusalén 34:9 Todos los israelitas han participado, pues, con su dinero en esta restauración del Templo. El Cronista no deja de insistir en la unidad del pueblo de Yahvé, ver Ez 37:15s . .

10Lo pusieron en manos de los que hacían el trabajo, los encargados del templo de Yahvé, y éstos se lo dieron a los obreros para reparar y restaurar el edificio.

11Lo dieron a los carpinteros, constructores y albañiles para la compra de piedra de cantería, madera y vigas de trabazón para el maderamen de los edificios destruidos por los reyes de Judá.

1234:12 Párrafo propio del Cronista, que deja a los levitas y a los cantores la dirección de los trabajos. Estos hombres ejecutaban los trabajos con honradez. Estaban bajo la vigilancia de Yájat y Abdías, levitas de los hijos de Merarí, y de Zacarías y Mesulán, de los hijos de Queat, que les dirigían, y de otros levitas; todos ellos maestros en tañer instrumentos músicos.

13Dirigían también a los peones de carga y a todos los que trabajaban en la obra, en los distintos servicios. Entre los levitas había además escribas, notarios y porteros.

14Descubrimiento del rollo de la Doctrina. | 2 R 22:8-13 Cuando estaban sacando el dinero traído al templo de Yahvé, el sacerdote Jilquías encontró el rollo de la Doctrina de Yahvé dada por Moisés.

15Jilquías tomó la palabra y dijo al secretario Safán: «He encontrado un rollo de la Doctrina en el templo de Yahvé». Y entregó el rollo a Safán.

16Safán llevó el libro al rey, y le rindió cuentas diciendo: «Tus siervos están haciendo todo lo que les ha sido encargado.

17Han fundido el dinero traído al templo de Yahvé y lo han entregado a los encargados y a los que trabajan en la obra.»

18El secretario Safán informó también al rey: «El sacerdote Jilquías me ha entregado un rollo.» Y Safán leyó una parte ante el rey 34:18 En 2 R 22:10 se dice: «lo leyó». Mas, para el Cronista, este libro es el Pentateuco, demasiado extenso para ser leído en una sesión. .

19Cuando el rey oyó las palabras del rollo de la Doctrina, rasgó sus vestiduras,

20y ordenó a Jilquías, a Ajicán, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Miqueas, a Safán, secretario, y a Asayas, ministro del rey:

21«Id a consultar a Yahvé por mí y por el resto de Israel y de Judá, a propósito de las palabras de este rollo que se ha encontrado, pues ha debido de encenderse la ira de Yahvé contra nosotros, pues nuestros padres no han guardado las palabras de Yahvé actuando conforme a todo lo escrito en este rollo.»

22El oráculo de la profetisa. 2 R 22:14-20 Jilquías y los enviados del rey fueron donde la profetisa Juldá, mujer de Salún, hijo de Tocat, hijo de Jasrá, encargado del vestuario. Vivía ella en Jerusalén, en el Barrio Nuevo. Y ellos le hablaron conforme a lo indicado.

23Ella les respondió: «Así habla Yahvé, el Dios de Israel: Decid al hombre que os ha enviado a mí:

24Así habla Yahvé: Voy a traer el desastre sobre este lugar y sobre sus habitantes; todas las maldiciones escritas en el rollo que se ha leído delante del rey de Judá;

25porque ellos me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses, irritándome con todas las obras de sus manos; arde mi cólera contra este lugar y ya no se apagará.

26Decid al rey de Judá que os envió a consultar a Yahvé: Así dice Yahvé, Dios de Israel, acerca de las palabras que has oído...

27Porque tu corazón se ha conmovido y te has humillado delante de Dios al oír sus palabras contra este lugar y sus habitantes, y porque te has humillado ante mí, has rasgado tus vestiduras y has llorado ante mí, por eso yo, a mi vez, te escucho, oráculo de Yahvé.

28Te reuniré con tus antepasados y serás enterrado en paz en tu sepulcro; tus ojos no verán todo el desastre que yo acarrearé sobre este lugar y sobre sus moradores.» Ellos llevaron la respuesta al rey.

29Renovación de la alianza. | 2 R 23:1-3 El rey envió una orden y todos los ancianos de Judá y de Jerusalén se reunieron en asamblea.

30El rey subió al templo de Yahvé con todos los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde los más jóvenes a los más ancianos, y leyó a sus oídos el texto completo del rollo de la alianza que había sido hallado en el templo de Yahvé.

31El rey se situó en pie junto a la columna 34:31 «junto a la columna» ver 2 Cro 23:13 ; 2 R 11:14 ; «en su puesto» hebr. y celebró el rito de la alianza ante Yahvé: que ellos deberían seguir a Yahvé y guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, con todo su corazón y con toda su alma, y cumplir los términos de esta alianza tal como estaban escritos en este rollo.

32Hizo que la aceptaran cuantos se hallaban en Jerusalén y en Benjamín. Y los habitantes de Jerusalén hicieron conforme a la alianza de Dios, el Dios de sus padres. 2 R 23:4s

33Josías hizo desaparecer todas las abominaciones de todas las regiones de los israelitas, y obligó a todos los que se hallaban en Israel a servir a Yahvé su Dios. Y mientras él vivió no se apartaron de Yahvé, el Dios de sus padres 34:33 El Cronista resume brevemente los datos de 2 R 23:4s , que ha trasladado al comienzo de su relato, 2 Cro 34:3s . .

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