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Tobías 5

El Libro del Pueblo de Dios

1Al tercer día, una vez que terminó de orar, Ester se quitó su ropa de penitente y se atavió con todo lujo. Después de Ester 4:17

2Así, deslumbrante de hermosura, invocó a Dios que vela por todos y los salva. Luego tomó consigo a las dos damas de compañía

3y se apoyó delicadamente sobre una de ellas,

4mientras la otra la seguía sosteniendo el ruedo de su vestido.

5Ella iba radiante, en el apogeo de su belleza, con el rostro sonriente como una enamorada, aunque su corazón estaba oprimido por el temor.

6Después de franquear todas las puertas, se detuvo delante del rey. El estaba sentado en su trono real, revestido con todos los atuendos de sus apariciones solemnes, cubierto de oro y piedras preciosas, e inspiraba un gran terror.

7Entonces alzó su rostro encendido de majestad y, en un arrebato de ira, lanzó una mirada fulminante. La reina se sintió desvanecer: débil como estaba, cambió de color y reclinó su cabeza sobre la dama de honor que la precedía.

8Pero Dios cambió el espíritu del rey y lo movió a la mansedumbre. Lleno de inquietud, se precipitó de su trono y la tomó entre sus brazos, mientras ella volvía en sí. La reconfortó con palabras tranquilizadoras, diciéndole:

9¿Qué pasa, Ester? Yo soy tu hermano, ten confianza.

10No vas a morir, nuestro decreto vale solamente para la gente común.

11¡Acércate!"

12Luego alzó el cetro de oro y lo puso sobre el cuello de Ester, la besó y le dijo: "Háblame".

13Ella le respondió: "Yo te vi, señor, como a un ángel de Dios, y mi corazón se estremeció de temor ante tu majestad.

14Porque tú eres admirable, señor, y tu rostro está lleno de fascinación".

15Pero mientras ella hablaba, se desvaneció a causa de su debilidad.

16El rey estaba desconcertado y todo su séquito trataba de reanimarla.

17Tobit exclamó: "¡Bendito seas, hermano!". Después llamó a su hijo y le dijo: "Hijo mío, prepara lo necesario para el viaje y parte con tu hermano. El Dios que está en el cielo los proteja y los haga volver a mi lado sanos y salvos. ¡Que su ángel los acompañe con su protección, hijo mío!". Tobías salió para ponerse en camino, y abrazó a su padre y a su madre. Tobit le dijo: "¡Buen viaje!".

18Su madre se puso a llorar y dijo a Tobit: "¿Por qué has hecho partir a mi hijo? ¿Acaso no es el bastón de nuestra mano, el que guía nuestros pasos?

19¿Para qué acumular más dinero? No importa nada comparado con nuestro hijo.

20Con lo que el Señor nos daba para vivir ya teníamos bastante".

21Tobit le respondió: "¡No pienses eso! Nuestro hijo se va muy bien y volverá junto a nosotros con toda felicidad; tus propios ojos verán el día en que regresará sano y salvo. No te preocupes ni temas por ellos, hermana.

22Un ángel bueno lo acompañará, él hará un buen viaje y volverá sano". Y ella dejó de llorar.

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