Salmos 10
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1(9:22) ¿Por qué, Señor, te has apartado lejos? ¿menosprecias en oportunidades, en tribulación?
2(9:23) Ensoberbeciéndose el impío, se quema g. Parece como abrasado de tribulaciones. el pobre; son prendidos h. Los pobres. en las tramas que excogitan.
3(9:24) Porque es alabado el pecador en las concupiscencias de su alma, y el inicuo bendecido.
4(9:25) Ha exacerbado al Señor el pecador; según la muchedumbre de su ira, no castigará i. Aun al pecador; sino que le abandonará. .
5(9:26) No está Dios delante de él, se contaminan sus caminos en todo tiempo; (9:27) son quitados tus juicios de ante la faz de él; de todos sus enemigos se enseñoreará. (9:28) Pues dijo en su corazón: «No me moveré, no, de generación en generación; —sin mal» j. Estaré. .
6(9:29) De cuya maldición su boca está henchida y de amargura y de dolo; debajo de su lengua, trabajo y dolor.
7(9:30) Sentado está en emboscada, con ricos, en escondites, para matar al inocente,
8(9:31) sus ojos al pobre miran, embóscase en escondite, como león en su madriguera; (9:32) embóscase para arrebatar a menesteroso, arrebatar a menesteroso, atrayéndole.
9(9:33) En su lazo le humillará. Se inclinará k. El mismo. y caerá cuando se hubiere enseñoreado de los pobres.
10(9:34) Pues dijo en su corazón: «Se ha olvidado Dios; ha apartado su rostro para no ver, hasta el fin».
11(9:35) Levántate, Señor Dios, exáltese tu mano; no te olvides de los pobres.
12(9:36) ¿Por qué ha exacerbado el impío a Dios? pues dijo en su corazón: «No indagará».
13(9:37) Ves; porque tú trabajo e ira considerarás, para entregarles en tus manos.
14(9:38) A ti, pues, abandonado está el menesteroso; al huérfano tú has sido amparador.
15(9:39) Quebranta el brazo del pecador y malvado; se buscará su pecado, y jamás se hallará l. Habrá destruido Dios al pecador y el pecado. .
16(9:40) Reinará el Señor por los siglos y por los siglos de los siglos; pereceréis, gentes, de sobre la tierra de él.
17(9:41) El deseo de los pobres ha escuchado el Señor; al anhelo del corazón de ellos prestaste tu oreja,
18(9:42) para juzgar m. Hacer justicia. a huérfano y humilde; para que no prosiga ya hombre ensoberbeciéndose sobre la tierra.