Sabiduría 12
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1SABIDURÍA 12 Sb 1 - Sb 2 - Sb 3 - Sb 4 - Sb 5 - Sb 6 - Sb 7 - Sb 8 - Sb 9 - Sb 10 - Sb 11 - Sb 12 - Sb 13 - Sb 14 - Sb 15 - Sb 16 - Sb 17 - Sb 18 - Sb 19 Índice de libros Prosigue el argumento de la clemencia divina Pues tu incorruptible espíritu está en todo.
2Por esto a los que se extravían, un poco castigas, y en lo que pecan, rememorándoles, amonestas; a fin de que, apartándose de la maldad, crean en ti, Señor.
3Pues también a los antiguos habitadores de tu santa tierra, odiando;
4porque odiosísimas hacían obras de beneficios, e iniciaciones a. En misterios: hechicerías, cultos demoníacos. insacras b. Impuras, nefandas. ;
5Y de sus hijos matanzas despiadadas, y de visceradas humanas carnes de festín y de sangre, en medio los iniciados de la bacanal
6y asesinos padres de almas desamparadas, quisiste perder a manos de nuestros padres.
7Para que digna peregrinación recibiese de hijos de Dios la ante ti más que todas preciosa tierra.
8Empero, hasta de éstos, como de hombres, te compadeciste, y enviaste precursoras de tu ejército avispas que poco a poco los exterminasen;
9no impotente para en batalla impíos a justos sujetos dar o a fieras terribles, o con palabra áspera a una exterminar;
10sino que juzgando, poco a poco dabas lugar de arrepentimiento; no ignorando que mala, la generación de ellos, e innata la maldad de ellos; y que no cambiará, no, su pensamiento por el siglo.
11Que su simiente era maldita, desde el principio; ni respetando a alguno, en lo que pecaban licencia dabas.
12Pues ¿quién dirá: «¿Qué has hecho? ¿O quién se opondrá a tu juicio? ¿Y quién te culpará de gentes que han perecido, las que tú hiciste? ¿O quién a oposición a ti vendrá, justificado de injustos hombres?»
13Pues ni Dios hay fuera de ti, que cuidas de todo, para que muestres que no injustamente has juzgado;
14ni rey o soberano mirarte de hito en hito podrá acerca de los que has castigado.
15Y, justo siendo, justamente todo lo dispones, y al mismo que no debe ser castigado condenar, ajeno estimando a tu poder.
16Que tu fuerza, de justicia principio, y el dominar tú a todo de todo compadecerte hace.
17Pues fuerza ostentas, cuando no se cree de tal potencia perfección; y en los conocedores de la audacia escudriñas c. Castigas severamente. .
18Mas tú, dominador de fuerza, en equidad juzgas; y con mucha compasión nos gobiernas; pues contigo está, cuando quisieres el poder d. Lo. .
19Y has enseñado a tu pueblo, por tales obras, que es necesario que el justo sea filántropo; y bien esperanzados has hecho a tus hijos; porque das en pecados arrepentimiento.
20Pues, si a los enemigos de tus niños y reos de muerte, con semejante has castigado consideración y ruego, dando tiempos y lugar por los cuales se apartasen de la maldad;
21¡con cuánta solicitud has juzgado a tus hijos, a cuyos padres juramentos y pactos diste de buenas promesas!
22A nosotros, pues, educando a nuestros enemigos en infinidad, flagelas, para que, tu bondad ponderemos juzgando, y, juzgados, esperemos misericordia.
23De donde también a los que en insensatez de existencia, han vivido injustos, por medio de las propias has castigado abominaciones.
24Pues aún de las del error vías más lejos erraron; porque dioses juzgaron lo hasta entre animales de los enemigos deshonroso e. Por ej. Moscas. , de pequeñuelos a guisa insensatos, engañados.
25Por esto, como a niños irracionales, el juicio en niñada enviaste;
26pero ellos, por niñerías de increpación no amonestados, digna de Dios sentencia han de experimentar.
27Pues en lo que ellos padeciendo se indignaban; en éstos que creían dioses, en ellos castigados, viendo al que en otro tiempo negaban conocer, por Dios reconocieron verdadero f. Los egipcios; que en las plagas de los insectos se vieron obligados a reconocer a Dios. ; por lo que también el término de la condenación sobre ellos g. Los cananeos. vino.