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Judit 7

Sagrada Biblia (Jünemann)

1JUDIT 7 Jdt 1 - Jdt 2 - Jdt 3 - Jdt 4 - Jdt 5 - Jdt 6 - Jdt 7 - Jdt 8 - Jdt 9 - Jdt 10 - Jdt 11 - Jdt 12 - Jdt 13 - Jdt 14 - Jdt 15 - Jdt 16 Índice de libros Ozías fija cinco días para entregar la ciudad Y al otro día anunció Holofernes a todo su ejército y a todo su pueblo los que vinieran a la compañía bélica de él, uncir contra Betulia; y las subidas de la montaña preocupar, y hacer la guerra contra los hijos de Israel.

2Y unció en aquel día todo varón potente de ellos; y el poder de ellos de varones guerreros: millares de varones infantes ciento setenta; y de jinetes millares doce; fuera del bagaje y de los varones, los que eran infantes en ellos, multitud mucha sobremanera.

3Y acamparon en el valle cerca de Betulia sobre la fuente y desplegáronse a lo ancho sobre Dotaím y hasta Beltem, y a lo largo desde Betulia hasta Quiamón; la que está en frente de Esdrelón.

4Pero los hijos de Israel, cuando vieron su muchedumbre, turbáronse sobremanera; y dijo cada uno a su vecino: «Ahora acabarán de lamer éstos la faz de la tierra toda y ni los montes, los altos, ni las hondonadas, ni las colinas sostendrán el peso de ellos.»

5Y tomando cada uno las armas, las bélicas, de ellos, y quemando hogueras sobre las torres de ellos, quedáronse velando toda aquella noche.

6Y al día segundo, sacó fuera Holofernes toda su caballería a faz de los hijos de Israel, que estaban en Betulia,

7y exploró las subidas de su ciudad; y a las fuentes de sus aguas se encaminó y preocupólas, y puso sobre ellas campamentos de varones guerreros; y él regresó hacia su pueblo.

8Y, acercándose a él todos los príncipes de los hijos de Esaú, y todos los jefes del pueblo de Moab y los estrategos de la marina, dijeron:

9«Oiga ahora una palabra, nuestro amo, para que no se haga herida en tu fuerza;

10porque este pueblo de los hijos de Israel no confían en sus lanzas, sino en las alturas de sus montes en que ellos habitan en ellas; pues no es fácil acercarse a las cumbres de sus montes.

11Y ahora, amo, no guerrees contra ellos, según se hace guerra de batalla, y no caerá de tu pueblo varón uno.

12Quédate en tu campamento, conservando todo varón de tu fuerza, y apodérense tus niños de la fuente del agua, que sale de la raíz del monte;

13por esto: porque de allí aguan todos los habitantes de Betulia; y los arrebatará la sed, y entregarán su ciudad, y nosotros y nuestro pueblo subiremos a las vecinas cumbres de los montes y acamparemos en ellas en guarda, para que no salga de la ciudad varón uno.

14Y se desharán en el hambre, ellos y sus mujeres y sus hijos; y antes de venir la espada sobre ellos, serán postrados en las calles de sus viviendas;

15y les retribuirá retribución mala, por cuanto se rebelaron y no previnieron tu rostro en paz.»

16Y pluguieron sus palabras delante de Holofernes y delante de todos sus servidores, y ordenaron hacer según hablaran.

17Y levantaron el campo los hijos de Amón, y con ellos, millares cinco de hijos de Asur; y acamparon en el valle, y ocuparon las aguas y las fuentes de las aguas de los hijos de Israel.

18Y subieron el hijo de Esaú y los hijos de Amón, y acamparon en la montaña, enfrente de Dotaím y enviaron, de entre ellos, a austro y oriente, frente a Ecrebel, la que está cerca de Cus, la que está sobre el torrente Mocmur; y el restante ejército de los asirios acampó en la llanura y cubrió todo el rostro de la tierra; y sus tiendas y sus bagajes acamparon en turba mucha, y eran de muchedumbre mucha sobremanera.

19Y los hijos de Israel clamaron al Señor, su Dios; pues desmayó su espíritu; pues los cercaran todos sus enemigos, y no había modo de escapar de en medio de ellos.

20Y quedó en torno de ellos todo el campo de Asur: los infantes y los carros y los jinetes de ellos, días treinta y cuatro; y desfallecieron a todos los habitantes de Betulia todas sus vasijas de las aguas.

21Y las cisternas se vaciaron; y no tenían para beber en hartura agua un día; pues, en medida les daban a beber.

22Y desfallecieron sus pequeñuelos; y sus mujeres y los jóvenes desmayaron de la sed; y caían en las calles de la ciudad, y en los pasos de las puertas; y no había fuerza ya en ellos.

23Y juntáronse todo el pueblo cerca de Ozías y los príncipes de la ciudad: los jóvenes, y las mujeres y los niñitos, y clamaron con voz grande y dijeron delante de todos los ancianos:

24«Juzgue Dios en medio de nosotros y vosotros, pues habéis hecho en nosotros iniquidad grande; no hablando pacíficamente con los hijos de Asur.

25Y ahora no hay ayudador nuestro, sino que nos ha vendido Dios en las manos de ellos, para ser postrados delante de ellos, en sed y perdición grande.

26Y ahora llamadlos y entregad la ciudad toda, en botín, al pueblo de Holofernes y a toda su fuerza;

27pues es mejor, para nosotros serles hechos en despojo. Pues serémosles en siervos, y vivirá nuestra alma, y no veremos la muerte de nuestros pequeñuelos, en nuestros ojos, y nuestras mujeres y nuestros hijos, desfallecidas las almas de ellos.

28Os conjuramos por el cielo y la tierra y nuestro Dios y Señor de nuestros padres, que nos castiga según nuestros pecados y según los extravíos de nuestros padres, para que no haga, según estas palabras, en el día de hoy.»

29Y hubo llanto grande en medio de la congregación de todos, unánimemente, y clamaron al Señor Dios con voz grande.

30Y díjoles Ozías: «Consolaos, hermanos; soportemos aún cinco días, en que volverá el Señor, nuestro Dios, su misericordia sobre nosotros; pues no nos abandonará por fin.

31Pero, si hubieren pasado éstos y no viniere sobre nosotros auxilio, haré según vuestras palabras.

32Y dispersó al pueblo a la propia tienda; y a los muros y las torres de su ciudad se retiraron y a las mujeres y los hijos a sus casas despidió y estuvieron en humillación mucha en la ciudad.

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