Isaías 28
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1Contra Israel y Judá Ay de la corona del ultraje, los mercenarios de Efraín, la flor la caída de la gloria sobre la cima del monte, el pingüe a. Samaria. ; los ebrios, sin vino b. De puro furor. H.: «De vino». .
2He aquí cosa fuerte y dura, el furor del Señor; como granizo descargando, no teniendo reparo, con violencia descargando; como de agua gran muchedumbre, arrastrando región, a la tierra hará descanso;
3con las manos y los pies conculcada será la corona del ultraje; los mercenarios de Efraín.
4Y estará la flor, la caída de la esperanza de la gloria, en sumidad del monte, el excelso; como precursor de higo c. Higo primerizo muy apetecido. ; el que lo ve, antes de que su mano lo coja, lo querrá devorar.—
5Aquel día será el Señor de los ejércitos la corona de la esperanza la tejida de la gloria, para lo dejado del pueblo;
6dejados serán en espíritu de juicio, sobre juicio y fuerza estorbando arrebatar.—
7Pues éstos de vino prevaricando están, hanse extraviado por la sidra; sacerdote y profeta desvariaron por la sidra; han sido absorbidos por el vino; han vacilado de la ebriedad, extraviádose; ésta es la señal.—
8Maldición comerá a este consejo; que este consejo, por avaricia—
9¿A quién hemos anunciado males, y a quién anunciado anunciación?— ¡los destetados de leche, los apartados de pecho d. A ellos, que los demás no quieren oír. !
10¡Tribulación sobre tribulación aguarda tú; esperanza tras esperanza; todavía un poco, todavía un poco! e. Remedo sarcástico de las amenazas proféticas de parte del pueblo. ...
11por desprecio de labios, por lengua otra f. Con labios de mofa, con voz fingida dicen así. , porque hablarán a este pueblo,
12diciéndoles: «¡Este, el refrigerio al sediento, y éste, el quebranto g. El sentido es irónico. !» y no han querido oír.—
13Y será para ellos el dicho del Señor «tribulación sobre tribulación, esperanza tras esperanza; todavía un poco, todavía un poco», para que vayan y caigan de espaldas: y quebrantados serán y peligrarán y serán capturados.—
14Por esto oíd palabra del Señor, varones atribulados, y príncipes de este pueblo, el en Jerusalén:
15«Porque habéis dicho: «Hemos hecho pacto con el infierno, y con la muerte conciertos: tormenta descargándose si pasare, no vendrá, no, sobre nosotros, hemos puesto mentira por nuestra esperanza, y de la mentira nos ampararemos».
16Por esto así dice señor Señor: «He aquí yo echo en los fundamentos de Sión una piedra preciosa, selecta, angular, honorífica— en los fundamentos de ella, y el que creyere, no será confundido, no.
17Y pondré juicio en esperanza, h. Justicia en seguridad. y la misericordia mía, en balanza; y los que se han fiado en vano de mentira: i. Sabed. porque no pasará, de vosotros tormenta;
18¿acaso también quitará de vos el pacto de la muerte, y la esperanza vuestra, la en el infierno, no permanecerá, no? tormenta descargándose si sobreviniere, seréis, para ella, en conculcación.—
19Cuando pasare, os llevará; temprano, temprano, pasará de día; y en noche habrá esperanza mala. Aprended a oír,
20angustiados j. H.: 20. «Pues demasiado corto será el lecho para extenderse; y el cobertor, demasiado estrecho para cubrirse». ; no podemos combatir, y nosotros mismos flaqueamos para congregarnos k. En batalla. .
21Así como monte l. En el monte —como en Gabaón donde el Señor anonadó a los enemigos de Israel. de impíos— se levantará el Señor, y será en la hondonada de Gabaón: con furor hará sus obras, de amargura obra; y el furor de él extrañamente procederá; y la podredumbre de él, extraña m. La podredumbre que hará de cadáveres será como la que hace en extraños, en enemigos. ,
22Y vosotros no os alegréis, ni se robustezcan vuestras ataduras; por esto: porque consumadas y cortadas cosas n. Irrevocables y destructoras. he oído al Señor de los ejércitos las que hará sobre toda la tierra,
23Escuchad y oíd la voz mía; atended y oíd las palabras mías o. La siguiente parábola de la providencia divina. .
24¿Acaso todo el día arará el arador? ¿o la semilla predispondrá antes de labrar la tierra?
25¿no, cuando hubiere emparejado la faz de ella, entonces siembra pequeño eneldo o comino; y luego siembra trigo y cebada, y mijo y escanda en sus lindes?
26Y serás enseñado por el juicio de tu Dios, y te alegrarás.
27Pues no con dureza se limpia el eneldo; y la rueda del carro no girará sobre el camino; sino que con vara se sacude el eneldo;
28y el camino con pan p. Trigo. se comerá. Pues no por el siglo yo contra vosotros me airaré; ni la voz de amargura mía os hollará.
29Y éstos, del Señor de los ejércitos han salido portentos: deliberad, ensalzad vana consolación.