2 Macabeos 11
Sagrada Biblia (Jünemann) ›12 MACABEOS 11 2M 1 - 2M 2 - 2M 3 - 2M 4 - 2M 5 - 2M 6 - 2M 7 - 2M 8 - 2M 9 - 2M 10 - 2M 11 - 2M 12 - 2M 13 - 2M 14 - 2M 15 Índice de libros Paz con Lisias. Carta del rey y de los romanos. Pero, después de muy poco tiempo, Lisias, procurador del rey y pariente y sobre los negocios asaz, apesadumbrado por lo acontecido,
2juntando cerca de las ocho miríadas y la caballería toda, venía contra los judíos, pensando hacer de la ciudad una habitación para helenos;
3mas el santuario hacer colectador de dinero, según las demás de las gentes selvas, y hacer venal el sumo sacerdocio, cada año;
4de ninguna suerte considerando la potencia de Dios, sino frenético por las miríadas de los infantes, y los millares de jinetes, y los ochenta elefantes.
5Y entrando en la Judea y aproximándose al a. Fuerte. Betsura; el que estaba ciertamente en fortificado sitio, pero que de Jerusalén distaba como estadios b. Según el códice alejandrino: «mensuras». La mensura = unos 30 estadios. cinco; éste estrechaba,
6Y cuando comprendieron los de en torno del Macabeo que asediaba él las fortificaciones, con lamentos y lágrimas, suplicaban, con las turbas, al Señor que un buen ángel enviase para salud, a Israel.
7Y él mismo primero el Macabeo, cogiendo las armas, animaba a los otros a que junto con él, a los que peligraban socorrer a sus hermanos; y a la vez también animosamente se abalanzaban.
8Y allí también cerca de Jerusalén estando, aparecióse acaudillándolos un cabalgador, en esplendorosa veste, armadura áurea blandiendo.
9Y a la vez todos bendijeron al misericordioso Dios, y fortaleciéronse de las almas, no sólo hombres, sí que también fieras las más feroces y férreos muros a herir estándose preparados.
10Avanzaban en prevención al del cielo colidiador teniendo: al que se compadecía de ellos, el Señor.
11Y, leoninamente precipitándose contra los enemigos postraron de ellos mil sobre los diez mil, y jinetes seiscientos sobre los mil y a todos forzaron a huir.
12Los más de ellos, heridos desnudos, salvaron; y el mismo Lisias torpemente huyendo salvó.
13Y, no insensato siendo, consigo mismo considerando la derrota hecha cerca de él, y comprendiendo que invictos eran los hebreos, el Todopoderoso Dios lidiando a su par, enviando cerca de ellos,
14persuadió que él convendría en todo lo justo y que por esto también al rey persuadiría de que amigo de ellos necesario era hacerse.
15Y asintió el Macabeo a todo lo que Lisias rogaba, en lo conveniente pensando. Pues cuanto el Macabeo entregó a Lisias por escrito acerca de los judíos, concedió el rey.
16Pues eran las cartas escritas a los judíos, las de Lisias, conteniendo este tenor:
17«Lisias Abesalom, los enviados por vosotros, entregando el infraescrito documento, rogaban acerca de lo por él manifestado.
18Cuanto, por consiguiente convenía que también al rey referir, he declarado; empero lo que era dable, concedió.
19Si, por lo tanto, conserváreis la buena fe en los negocios, en adelante me empeñaré en hacerme causante para vosotros de bienes.
20Pero, acerca de las cosas en detalle, he mandado a éstos y a los de parte mía c. Enviados. para hablar con vosotros.
21Pasadlo bien. De año ciento cuarenta y ocho de dios corintio d. El mes de «Jove corintio». el veinticuatro».
22Mas la del rey epístola estaba redactada así: «Rey Antíoco al hermano Lisias, salud:
23Nuestro padre a dioses trasladado, queriendo nosotros que los de nuestro reino, imperturbados estando sean para los de lo propio cuidados;
24habiendo oído que los judíos no consienten en lo del padre e. Mes de Xántico. a lo helénico mudanza, sino que a la propia institución se atienen y que por esto piden se les permitan sus leyes.
25queriendo, pues, que también esta gente sin perturbación esté, juzgamos que el santuario se les restaure y que se gobierne según las costumbres de los mayores de ellos.
26Bien, pues, harás enviando cerca de ellos y dando diestras, a fin de que, sabiendo nuestra voluntad, de buen ánimo estén y gustosamente continúen viviendo para la de lo propio administración».
27Pero para la gente del rey la epístola tal era: «Rey Antíoco a la ancianidad de los judíos y a los otros judíos, salud.
28Si estáis bien, es como queremos; que también nosotros mismos bien estamos.
29Nos ha manifestado Menelao que queréis, descendiendo, estar con los propios.
30A aquellos, pues, que trabajaren hasta treinta días de Xántico será f. = Valdrá. la paz con seguridad,
31para que usen los judíos su propia manutención y leyes según que también antes; y nadie de ellos de ninguna manera sea molestado por lo ignorado g. Lo hecho antes en contrario. .
32Y he enviado también a Menelao que se ha de entender con vosotros.
33Pasadlo bien. De año ciento cuarenta y ocho, de Xántico quince.
34Y enviaron también los romanos a ellos una epístola, que se tiene así: «Quinto Menio, Tito Manlio, legados de los romanos, al pueblo de los judíos, salud.
35A lo que Lisias, el pariente del rey, os ha concedido, también nosotros asentimos.
36Y lo que ha juzgado se refiera al rey, enviad a alguno al punto, después de considerar bien esto, para que decretemos como os conviene; pues nosotros vamos a Antioquía.
37Por lo cual apresuraos y enviad algunos, para que también nosotros conozcamos de cuál sois parecer.
38Pasadlo bien. De año ciento cuarenta y ocho, de Xántico quince».