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1 Reyes 3

Sagrada Biblia (Jünemann)

1Sabiduría de Salomón Y acrecentóse la prudencia de Salomón grandemente, sobre la prudencia de todos los hijos de los antiguos, y sobre todos los prudentes de Egipto a. Hasta aquí salta el vs. en el H. . Y tomó la hija del Faraón, y trájola a la ciudad de David, hasta terminar él de edificar la casa de él, y la casa del Señor, primeramente, y el muro de Jerusalén en contorno b. Sigue así la S.: «En siete años hizo y terminó. Y tenía Salomón setenta mil cargando carga, y ochenta mil picapedreros en la montaña, e hizo Salomón el mar y los sostenes y los baños los grandes, y las columnas, y la fuente del atrio, y el mar el broncíneo. Y edificó la cumbre, alcázar (1) de ella; separó la ciudad de David. Así la hija del Faraón subió de la ciudad de David a la casa de ella, que edificó para ella; entonces edificó la cumbre, y Salomón ofreció tres en el año holocaustos y pacíficas sobre el altar que edificó al Señor; e incensaba a faz del Señor; y terminó la casa. Y éstos, los príncipes los puestos sobre las obras de Salomón: tres millares y seiscientos prefectos del pueblo, de los que labraban las obras. Y edificó a Asur, y a Magdó y a Gazer, y a Betorón arriba y a Balat, a más de edificar él la casa del Señor, y el muro de Jerusalén en contorno; después de esto edificó estas ciudades. Y, aún viviendo David, mandó a Salomón, diciendo: «He aquí contigo Semeí, hijo de Gerá, hijo de la simiente de Jeminí, de Hebrón; éste maldíjome con maldición acerba en el día que iba yo a los campamentos; y él bajaba a mi encuentro, sobre el Jordán, y juréle por el Señor, diciendo: «¡Si serás matado en espada...! «Y ahora no le justifiques; porque varón prudente, tú, y conocerás qué has de hacerle, y bajarás su canicie en sangre al infierno.» Y era el rey Salomón prudente sobremanera y sabio. Y Judá e Israel, muchos sobremanera, como la arena la sobre el mar, y muchedumbre, comiendo y bebiendo y gozando. Y Salomón era príncipe en todos los reinos; y estaba ofreciendo dones y servían a Salomón, todos los días de su vida; y Salomón empezó a abrir las provincias del Líbano, y él edificó en Termaí en el desierto. Y esta la comida (2) para Salomón: treinta coros (3) de harina flor, y sesenta coros de harina triturada; diez becerros escogidos, y veinte bueyes sueltos, y cien ovejas, fuera de ciervos y gacelas y aves selectas sueltas; pues era príncipe en todo, allende el río, desde Rafí hasta Gaza, en todos los reyes, allende el río. Y tenía paz en todas las partes de él, en contorno, y habitaba Judá e Israel confiados cada uno bajo su vid y bajo su higuera, comiendo y bebiendo y festeando, desde Dan a Bersabé, todos los días de Salomón. Y éstos, los príncipes de Salomón: de Azarías hijo, Sadoc, del sacerdote; y de Ornías hijo, Natán, príncipe de los asistentes; y comieran por la casa de él; y Subá, escriba; y Basá, hijo de Aquitalán, rememorador (4); y Abí, hijo de Joab, arquiestratego; y Aquiré, hijo de orador; Edraí, sobre los tributos; y Banaías, hijo de Yoyadá, sobre el principado del aula y sobre el ladrillo; y Cacur, hijo de Natán, el consejero. Y tenía Salomón, cuarenta mil paridas yeguas, para carros; y doce millares de caballos. Y era príncipe en todos los reyes, desde el río y hasta tierra de filisteos y hasta confines de Egipto. Y Salomón, hijo de David, reinó sobre Israel y Judá en Jerusalén. (1) En alcázar. (2) Principal diaria. (3) Celemines. (4) Canciller.

2Empero, el pueblo estaba incensando en las alturas; pues no estaba edificada la casa del Señor, hasta ahora.

3Y amó Salomón al Señor, andando en los preceptos de David, su padre; empero en las alturas él sacrificaba e incensaba.

4Y levantóse y fue a Gabaón, a sacrificar allí; pues ella, la altísima y grande: milenario holocausto ofreció Salomón sobre aquel altar en Gabaón.

5Y se apareció el Señor a Salomón, en sueño, de noche, y dijo el Señor a Salomón: «Pídete alguna petición.»

6Y dijo Salomón: «Tú has hecho con tu siervo, David, mi padre, misericordia grande, según que caminó a faz tuya, en verdad, y en justicia y en rectitud de corazón contigo; y le has guardado esta misericordia, la grande, dando que su hijo se siente sobre su trono; como este día c. Lo ve, presencia. .

7Y ahora, Señor, Dios mío, tú has dado a tu siervo en lugar de David, mi padre; y yo soy niñito pequeño, y no sé mi salida y mi entrada.

8Y tu siervo en medio de tu pueblo, que has elegido d. Has elegido para... pueblo mucho; que no se contará y no se empadronará por su muchedumbre.

9Y darás a tu siervo corazón de escuchar y juzgar a tu pueblo en justicia y para entender entre lo bueno y lo malo; pues ¿quién podrá juzgar a tu pueblo, el pesado éste?»

10Y plugo el dicho a la faz del Señor, por haber pedido Salomón esta palabra.

11Y díjole el Señor: «Por cuanto me has pedido esta palabra, y no pedídote días muchos y no pedido riquezas, ni pedido almas de tus enemigos, sino pedídote el entender de escuchar juicio;

12he aquí, te he hecho según tu palabra; he aquí te he dado corazón prudente y sabio; cual tú no ha habido antes de ti, y después de ti, no se levantará semejante a ti.

13Y lo que no has pedido, te he dado, así riquezas como gloria, que no ha habido varón semejante a ti en reyes.

14Y, si anduvieres en mi camino, guardando mis mandamientos y preceptos como anduvo David, tu padre, también multiplicaré tus días.»

15Y despertó Salomón de su sueño e. Visión. Despertando, comprendiólo así. , y levantóse, y fue a Jerusalén, y púsose en frente del altar, el en frente del Arca de la Alianza del Señor, en Sión; y ofreció holocaustos e hizo sacrificios pacíficos; e hizo un festín grande para sí y todos sus niños.

16Entonces presentáronse dos mujeres, meretrices, al rey, y se pusieron a faz de él.

17Y dijo la mujer una: «¡Favor, señor! yo y esta mujer vivimos en una casa, y parimos en la casa;

18y aconteció en el día el tercero de haber parido yo, parió también esta mujer; y nosotras juntas y no hay nadie con nosotras, fuera de entrambas nosotras en la casa.

19Y murió el hijo de esta mujer en la noche, pues se durmió encima de él.

20Y levantóse a medianoche y tomó mi hijo de mis brazos; y tu sierva dormía; y recostóle en su seno, y al hijo de ella, al muerto, recostó en el seno mío.

21Y levantéme al alba a amamantar a mi hijo, y aquél estaba muerto; y he aquí no era el hijo mío que parí.»

22Y dijo la mujer la otra: «¡Que no! sino que el hijo tuyo es el muerto; pero hijo mío, el vivo». Mas ella habla, la otra dijo: «¡Que no! que mi hijo el vivo; pero el hijo el tuyo, el muerto.» Y hablaron a faz del rey.

23Y díjole el rey: Tú dices: «Este es el hijo mío, el vivo, y el hijo de ésta, el muerto.» Y tú dices: «¡Que no! sino que el hijo mío, el vivo, y el hijo tuyo, el muerto.»

24Y dijo el rey: «Traedme cuchilla.» Y trajeron cuchilla a faz del rey.

25Y dijo el rey: «Partid el niñito, el vivo, el mamante, en dos y dad la mitad de él a ésta, y la mitad de él a ésta.»

26Y repuso la mujer, cuya era el hijo el vivo, y dijo al rey (pues se conturbó el útero de ella sobre su hijo); —y dijo: «Favor, señor: dadle el niñito el vivo, y de muerte no le matéis.» Y ésta dijo: «Ni de mí ni de ella sea; partid.»

27Y repuso el rey, y dijo: «Dad el niñito el vivo a la que dijo: «Dádselo y de muerte no le matéis»; ella es la madre de él.»

28Y oyeron todo Israel este juicio que juzgó el rey y temieron a faz del rey, pues vieron que había prudencia de Dios en él, para hacer justicia.

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