Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Salmos 92

Católica Biblia de Jerusalén

1Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,

2publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,

3al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

4Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:

5«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»

6El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

7Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;

8mas tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.

9Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

10Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;

11mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.

12Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

13Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.

14Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,

15para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

WhatsApp