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Salmos 62

Católica Biblia de Jerusalén

1En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;

2sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.

3¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros todos, como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma?

4Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la boca, bendicen, y por dentro maldicen. Pausa.

5En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;

6sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;

7en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios mi refugio;

8confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio! Pausa.

9Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre, una mentira; si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos juntos.

10No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.

11Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios es la fuerza,

12tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.

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