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Salmos 51

Católica Biblia de Jerusalén

1Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,

2lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.

3Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;

4contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.

5Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.

6Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría.

7Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

8Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.

9Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.

10Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;

11no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.

12Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;

13enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.

14Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;

15abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.

16Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

17El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

18¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!

19Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.

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