Salmos 140
Católica Biblia de Jerusalén ›1Líbrame, Yahveh, del hombre malo, del hombre violento guárdame,
2los que en su corazón maquinan males, y peleas albergan todo el día,
3aguzan su lengua igual que una serpiente, veneno de víbora hay bajo sus labios. Pausa
4Presérvame, Yahveh, de las manos del impío, del hombre violento guárdame, los que proyectan trastornar mis pasos,
5los insolentes que me han ocultado cepo y lazos, y tienden una red bajo mis pies, y al borde del sendero me han emplazado trampas. Pausa.
6Yo he dicho a Yahveh: Tú eres mi Dios, escucha, Yahveh, la voz de mis súplicas.
7Oh Yahveh, Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día del combate.
8No otorgues, Yahveh, al impío su deseo, no dejes que su plan se realice. Los que me asedian no alcen sobre mí
9su cabeza, Pausa ahóguelos la malicia de sus labios;
10llueva sobre ellos carbones encendidos, en el abismo hundidos, no se levanten más;
11no arraigue más en la tierra el deslenguado. al violento lo atrape de golpe la desgracia.
12Sé que Yahveh al humilde hará justicia, y llevará el juicio de los pobres.
13Sí, los justos darán gracias a tu nombre, los rectos morarán en tu presencia.