Zacarías 8
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Vino la palabra del Señor del universo diciendo:
2«Esto dice el Señor del universo: | Vivo una intensa pasión por Sión, | siento unos celos terribles por ella».
3«Esto dice el Señor: | Voy a volver a Sión, | habitaré en Jerusalén. | Llamarán a Jerusalén | “Ciudad Fiel”, | y al monte del Señor del universo, | “Monte Santo”».
4«Esto dice el Señor del universo: | De nuevo se sentarán ancianos y ancianas | en las calles de Jerusalén; | todos con su bastón, | pues su vida será muy larga.
5Y sus calles estarán llenas | de niños y niñas jugando».
6«Esto dice el Señor del universo: | Y si al resto de este pueblo | le parece imposible | que suceda esto en aquellos días, | ¿será también imposible para mí?». | —oráculo del Señor del universo—.
7«Esto dice el Señor del universo: | Aquí estoy yo para salvar | a mi pueblo de Oriente a Occidente.
8Los traeré y vivirán | en Jerusalén; | ellos serán mi pueblo | y yo seré su Dios | en fidelidad y justicia».
9«Esto dice el Señor del universo *8:9-14 Unidad literaria que contiene motivos diversos. Texto muy parecido en parte a Hag 1:1-15 , donde el rendimiento material está condicionado a la reconstrucción del templo. Pero al mismo tiempo (véase Zac 8:14-17 ) se recuerda la insoslayable exigencia de la justicia. La imagen de Dios es clásica en la Escritura: Dios cambia en función de la situación de su pueblo. El resultado final es bendición. : | ¡Ánimo, los que escuchasteis aquellos días | las palabras de los profetas presentes | cuando echaron los cimientos del templo | y del santuario del Señor del universo!
10Antes de aquellos días, | el salario de la gente nada valía; | el rendimiento del ganado era nulo, | y el que luchaba no conseguía | la paz frente al enemigo. | Y yo había enfrentado | a unos contra otros.
11Pero ahora ya no estoy | en la misma actitud que antes | con el resto de este pueblo | —oráculo del Señor del universo—,
12pues la semilla de paz será: | la viña da fruto, | la tierra da su producto | y los cielos dan rocío, | y comparto todo esto | con el resto de este pueblo.
13Sucederá que así como | fuisteis maldición entre los pueblos, | casa de Judá y casa de Israel, | lo mismo os salvaré y seréis bendición. | No temáis. ¡Que se fortalezcan vuestras manos!».
14«Esto dice el Señor del universo: | De la misma forma que planeé | el mal contra vosotros, | a causa de la cólera | que me produjo el comportamiento | de vuestros padres | —dice el Señor del universo—, | y no me arrepentía,
15de la misma forma, ahora | cambio de actitud y planeo | hacer el bien a Jerusalén | y a la casa de Judá. | No temáis».
16Esto es lo que tenéis que hacer: Deciros la verdad unos a otros; sí, la verdad. Que vuestros juicios sean de paz y justicia;
17que nadie ande pensando hacer mal a su vecino; que nadie disfrute jurando falsamente, pues odio todas estas cosas, palabra del Señor.
18Me fue dirigida la palabra del Señor:
19«Esto dice el Señor del universo: El ayuno del cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo mes se convertirán en gozo y alegría, y tendréis unas fiestas solemnes; apreciaréis la fidelidad y la paz».
20*8:20-23 Aunque un tanto revueltos, estos últimos versículos hablan con claridad de la apertura de las puertas de la salvación a todos los hombres. Eso sí, el destino es Jerusalén, donde habita el Señor. «Esto dice el Señor del universo: | Vendrán igualmente pueblos | y habitantes de grandes ciudades.
21E irán los habitantes de una | y dirán a los de la otra: | Subamos a aplacar al Señor; | yo también iré a contemplar | al Señor del universo.
22Y vendrán pueblos numerosos, | llegarán poderosas naciones | buscando al Señor del universo en Jerusalén | y queriendo aplacar al Señor».
23«Esto dice el Señor del universo: En aquellos días, diez hombres de lenguas distintas de entre las naciones se agarrarán al manto de un judío diciendo: “Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros”».